Juicio

Acusan a dos hermanos de intentar matar a su padre a sillazos en Galicia: “Me golpearon 15 o 20 veces en la cabeza”

La Fiscalía pide nueve años de cárcel para cada uno por tentativa de homicidio; la defensa alega graves trastornos psiquiátricos

Audiencia Provincial de A Coruña.
Audiencia Provincial de A Coruña.Wikipedia

La violencia estalló, según el relato de la víctima, sin previo aviso. “De repente, empecé a recibir golpes”. Así describió ante el tribunal el padre de los dos acusados la presunta agresión que casi le cuesta la vida en la casa en la que convivían, en el municipio coruñés de Negreira. La Audiencia Provincial de A Coruña juzga este martes y miércoles a los hermanos por un delito de homicidio en grado de tentativa, tras supuestamente golpearlo repetidamente con las patas de una silla en mayo de 2024.

Según el escrito de la Fiscalía, ambos se pusieron de acuerdo, rompieron una silla de la cocina y, armados con sus patas, se dirigieron al salón donde se encontraba su padre. Sin que este se percatase, comenzaron a golpearlo en la cabeza y, una vez en el suelo, continuaron la agresión durante varios minutos.

El propio progenitor, que no ejerce acusación particular, relató en la vista que recibió “los dos al mismo tiempo, 15 o 20 veces, con las patas de una silla”. “Me caí para un lado y me siguieron dando”, aseguró ante el tribunal, en declaraciones recogidas por Europa Press.

A su juicio, el desencadenante pudo estar en que sus hijos habían abandonado el tratamiento psiquiátrico que seguían: “Los dos se pusieron de acuerdo y dejaron de tomar la medicación. Creo que la causa de la paliza fue esa, fue lo que dijeron los médicos también”. También apuntó a que “querían que yo marchara y quedarse ellos en casa”.

Durante su declaración, el padre explicó que en los días previos había observado comportamientos que consideró extraños. Afirmó que sus hijos “practicaban budú”, que “se vestían de blanco” y que colocaban velas en las esquinas de la vivienda. Incluso sostuvo que le habían puesto “unos polvos entre las mantas” y bajo la cama.

Un vecino que declaró como testigo aseguró, sin embargo, que nunca tuvo constancia de discusiones o peleas en el domicilio y que no percibió problemas entre ellos. Por su parte, los agentes de la Guardia Civil que practicaron la detención indicaron que los hermanos alegaron haber actuado en “legítima defensa” y que señalaron un supuesto intento de agresión por parte del padre, además de mencionar un posible consumo de alcohol por parte de este. Los guardias corroboraron que ambos “razonaban” en el momento de la detención y que iban “vestidos completamente de blanco”.

La Fiscalía considera los hechos constitutivos de un delito de homicidio en grado de tentativa con la agravante de parentesco y solicita nueve años de prisión para cada uno de los acusados, que permanecen en prisión provisional. Además, reclama una orden de alejamiento respecto al padre durante seis años y una medida de libertad vigilada por un periodo de diez años.

Frente a esta petición, la defensa sostiene que los procesados presentan una afectación psíquica grave que podría actuar como eximente incompleta. El abogado señaló antes de la vista que uno de los hermanos padece esquizofrenia y el otro trastorno bipolar, y que ambos arrastran un “historial psiquiátrico importante”.

Según expuso, presentan ideaciones delirantes y desconexión de la realidad, llegando a sostener que existe una “secta criminal” que quiere acabar con sus vidas o que la justicia conspira contra ellos. Incluso uno de ellos cree que le fue trasplantado el pene de otra persona y el otro que porta un dispositivo explosivo en el pecho.

A petición de la defensa, el magistrado presidente aceptó suspender la vista este martes para que los encausados sean examinados por médicos forenses. El objetivo es valorar su estado mental y determinar si están en condiciones de declarar “con un mínimo de conciencia” y capacidad para afrontar el juicio. Será tras ese análisis cuando el tribunal decida si los hermanos pueden prestar declaración y continuar con el proceso.