
Cuevas
El lago turquesa oculto en las entrañas de Galicia que parece sacado de otro mundo
Esta joya subterránea de la sima más profunda de la Comunidad es uno de los enclaves geológicos más fascinantes y misteriosos del noroeste de la Península

En el corazón de las montañas lucenses, bajo un territorio moldeado por millones de años de historia geológica, se abre una grieta hacia lo desconocido. Allí, en la sima Aradelas, el silencio es absoluto, la oscuridad es total y el tiempo parece haberse detenido. En sus profundidades descansa el lago Hydra, una lámina de agua de intenso azul turquesa que convierte esta cavidad en uno de los escenarios subterráneos más asombrosos de Galicia.
La sima Aradelas, situada en el Geoparque Mundial de la UNESCO Montañas do Courel, es la más profunda catalogada en la comunidad. Con una caída de 150 metros y más de dos kilómetros de galerías exploradas, constituye un auténtico museo natural bajo tierra. Cada sala, cada pozo y cada estrechamiento es el resultado de procesos geológicos que comenzaron cuando el magma se enfrió y la roca empezó a fracturarse lentamente.
El lago Hydra, localizado a gran profundidad, es uno de los grandes tesoros de este sistema cavernario. Sus aguas cristalinas y su color casi irreal contrastan con la roca oscura que lo rodea, generando una escena que parece más cercana a un paisaje fantástico que a una cavidad natural.
No se trata solo de un cuerpo de agua. Hydra simboliza el misterio que todavía guardan las entrañas de Galicia. Fue documentado gracias a técnicas de espeleobuceo, lo que revela tanto su profundidad como el compromiso de quienes se adentran en estos espacios para estudiar y preservar su valor.
Pero Aradelas es mucho más que un lago subterráneo. En sus conductos se despliega una impresionante variedad de espeleotemas: estalactitas que descienden como agujas de piedra, estalagmitas que crecen desde el suelo en un lento pulso mineral, helicitas que desafían la lógica gravitatoria y delicados gours que modelan pequeñas terrazas calcáreas. Es un paisaje esculpido gota a gota durante milenios.
Laberinto de salas y pozos
Acceder a la sima Aradelas no es una experiencia turística al uso. El recorrido está reservado a profesionales de la espeleología. La gran boca de entrada conduce a una rampa que desemboca en el llamado Foso; a su izquierda se alza el Botafumeiro, y desde allí la progresión continúa por repisas y pozos, como el pozo Héctor, hasta alcanzar distintas salas y ramificaciones que se estrechan y se bifurcan en un entramado subterráneo complejo y exigente.
Un pequeño curso de agua marca el tránsito hacia espacios como la Sala del Buzón, tras la cual la cavidad se fragmenta en diversas ramas que llevan hasta los límites practicables de la sima. Es en ese universo mineral, lejos de cualquier referencia exterior, donde el lago Hydra añade una dimensión casi mítica al conjunto.
Segunda entrada
La riqueza de Aradelas no se limita a lo ya cartografiado. El hallazgo de una segunda entrada, conocida como Cova Emilio en homenaje a un histórico espeleólogo vinculado a la zona, ha ampliado las posibilidades de estudio y travesía interna. Cada nueva exploración confirma que el sistema todavía guarda secretos.
Ubicada en la parte norte del geoparque, la cavidad se ha consolidado como uno de los enclaves geológicos más valiosos del territorio. El Courel es conocido por su biodiversidad y su patrimonio natural en superficie, pero bajo sus montañas se despliega un paisaje igual de extraordinario, aunque invisible para la mayoría.
Belleza, ciencia y misterio
La sima Aradelas representa una ventana a la historia más profunda, a un lugar en el que el agua y la roca dialogan desde hace millones de años.
El lago Hydra no es solo un descubrimiento geológico; es una invitación a mirar Galicia desde otra perspectiva. Más allá de sus costas y de sus bosques, bajo la montaña, existe un mundo intacto, silencioso y sobrecogedor que recuerda que todavía quedan territorios por comprender.
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