Íntimas confesiones
Albert Rivera recuerda la muerte de su padre, pero sobre todo celebra su vida
En una chara íntima sobre la muerte, ha querido compartir cómo dio el último adiós a su progenitor, sus enseñanzas y cómo desea morir él
Albert Rivera no se siente cómodo hablando en primera persona sobre sus sentimientos. Al menos no en público. Pero hay ocasiones en las que bien merece la pena hacer una excepción. Así lo entendió al conceder una íntima entrevista a Rebeca Marín para su podcast ‘Prohibido Morirse’ de Onda Cero. Un espacio en el que se ha sentido cómodo para hablar sobre tan peliagudo asunto, pero ofreciendo total normalidad al proceso vital. Uno con el que tristemente está familiarizado, tras estar todavía sobreponiéndose de la muerte de su padre, Agustín Rivera.
El padre del que fuese líder de Ciudadanos perdió la vida el pasado 20 de agosto de 2023. Tenía 71 años y había cumplido metas y sueños, como ver su familia crecer y conocer a sus nietos. Es por eso que el expolítico, pese al dolor que siente ante la ausencia, no quiso despedirse de él con dramatismo. En su lugar, convocó a sus seres querido a levantar sus copas y brindar por la vida que vivió: “Cuando falleció mi padre recientemente, pues hombre, no hicimos una fiesta, desde luego. Pero yo quise invitar a toda la gente más cercana a comer. Mi padre lo hubiera querido y brindamos”.
Albert Rivera y la muerte de su padre Agustín
La familia quiso darle el último adiós de una manera especial. Aparcaron el dolor para celebrar lo que él amó en vida. Así se sentaron a la mesa a compartir sus más íntimos, en un restaurante frente a su playa favorita: “Brindar por tu padre, ir a comer a la playa a un sitio donde él iba siempre. Mi padre era así”. Y es que supo transmitirle la alegría por disfrutar siempre lo bueno y no hacer demasiado hincapié en lo malo que también llega. También con su muerte, cuando pidió expresamente a su familia que saliesen a celebrar y no perdiesen el tiempo con lloros.
“Mi padre no quería dramas, quería que nos acordáramos de él. Yo me acuerdo todos los días de mi vida de él. Todas las mañanas o todas las noches tengo un minutito o cinco minutitos para él. Y ese es el legado”, subraya Albert Rivera. Él desea dejar uno similar cuando falte. En este espacio, Rebeca Marín suele rematar sus entrevistas preguntando a sus invitados cómo desean que sea su último respiro: “A mí me gustaría morir sin dolor y, si hace falta que te quiten el dolor, que te lo quiten. Yo no quiero dolor”. Pero también “despedirme en paz” y hacer balance de su vida y concluir que ha sabido aprovechar la oportunidad: “Si puede ser con muchos años, mejor que con pocos, claro. Pero haber exprimido la vida, haber vivido a mordiscos”.
“Yo quiero que el día que no esté, la gente que me quiere de verdad celebre lo que ha vivido conmigo. Si se llevan algo de mi vida, un aprendizaje o un momento bonito, que se lo queden”, destaca Albert Rivera. Y es que quiere perpetuar el mismo legado de su padre, el de abrazar lo bueno y no atender tanto a lo malo. Y él no solo lo afronta al mirar de cerca la muerte, también al agradecer su vida: “Cuando uno tiene la suerte de vivir la vida que quiere, y yo me reconozco un auténtico privilegiado de hacer lo que me gusta, de trabajar en lo que me gusta y de tener a la gente alrededor, esa suerte de pellizcarte cada día… creo que es muy bueno ser agradecido con la vida”, concluye.