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Escapada romántica
Así fue el viaje de Tamara Falcó e Íñigo Onieva por Japón: lujo, gastronomía y el maratón que lo cambió todo
Entre entrenamientos, visitas culturales y largas caminatas, la pareja diseñó un recorrido que equilibró el ritmo vibrante de Tokio, la espiritualidad de Kioto y la energía gastronómica de Osaka
Japón ha sido el último destino elegido por Tamara Falcó e Íñigo Onieva para una escapada que ha combinado deporte, gastronomía y algunos de los hoteles más exclusivos del país. El viaje, que coincidía con la maratón que Onieva llevaba meses preparando, se convirtió también en una ruta por las ciudades más fascinantes del archipiélago.
Apasionado del deporte y especialmente del running, Íñigo aprovechó la cita deportiva como la excusa perfecta para regresar a Japón junto a Tamara. Entre entrenamientos, visitas culturales y largas caminatas, la pareja diseñó un recorrido que equilibró el ritmo vibrante de Tokio, la espiritualidad de Kioto y la energía gastronómica de Osaka.
Refugios de calma y sofisticación
Para su estancia, eligieron tres hoteles de referencia internacional pertenecientes a la cadena Four Seasons, convirtiendo cada parada en un oasis de paz en medio del dinamismo japonés.
1. Tokio: lujo contemporáneo sobre el 'skyline'
La primera parada fue la capital, donde tradición y vanguardia conviven con naturalidad. Se alojaron en el Four Seasons Hotel Tokyo at Otemachi, situado en las plantas más altas de un rascacielos con impresionantes vistas a la ciudad y al Palacio Imperial.

Desde este enclave privilegiado descubrieron los barrios más icónicos, alternando paseos urbanos con experiencias en los restaurantes más prestigiosos. Un primer contacto marcado por la arquitectura contemporánea y la precisión casi ritual de su cultura culinaria.
2. Kioto: el alma cultural
La siguiente etapa llevó a la pareja hasta Kioto, el corazón histórico del país. Rodeada de templos, jardines zen y antiguos barrios de geishas, la ciudad ofreció el escenario perfecto para adentrarse en la tradición.

Se alojaron en el Four Seasons Hotel Kyoto, un elegante refugio urbano construido alrededor de un jardín de más de 800 años. Aquí el ritmo cambió por completo: visitas a templos milenarios, excursiones a Arashiyama y cenas centradas en la cocina tradicional marcaron una etapa mucho más pausada y contemplativa.
3. Osaka: la capital gastronómica

El recorrido concluyó en Osaka, famosa por su animada vida nocturna y su extraordinaria oferta culinaria. Para este broche de oro, eligieron el nuevo Four Seasons Hotel Osaka, uno de los referentes del lujo actual en la ciudad. Desde allí exploraron las mesas más codiciadas y se sumergieron en la intensa vida urbana antes de poner fin a su aventura.
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