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Mirando al futuro

Nicole Kidman, sobre su divorcio de Keith Urban: "Estuve callada y encerrada en mí misma"

La actriz confiesa estar centrada en su futuro marcado por la calma, la discreción y una renovada dedicación a la familia

Nicole Kidman en una imagen de archivo Gtres

A sus 58 años, Nicole Kidman atraviesa una etapa de introspección y redefinición personal. Tras casi dos décadas de matrimonio, la actriz australiana anunció el pasado mes de enero su divorcio de Keith Urban, con quien comparte dos hijas, por "diferencias irreconciliables". Lo que parecía un cierre abrupto de un capítulo fundamental en su vida, en realidad es el comienzo de uno nuevo, marcado por la calma, la discreción y una renovada dedicación a la familia.

"El año pasado estuve callada, encerrada en mí misma. Tenía cosas importantes que hacer", confesó la protagonista de "Big Little Lies" al romper su silencio por primera vez desde la separación. Un silencio que, según sus palabras, fue necesario para ordenar pensamientos y emociones antes de compartir su verdad con el mundo.

Silencio por respeto

La crisis con Urban se gestó silenciosa desde principios del verano, cuando dejaron de convivir. Seis meses más tarde, confirmaron lo inevitable: la separación formal. Pese a la trascendencia mediática que rodea a sus vidas, ambos optaron por un divorcio discreto y civilizado, alcanzando acuerdos satisfactorios en custodia y patrimonio. Kidman enfatiza que la prioridad ha sido preservar la armonía familiar: "Estoy bien. Estoy agradecida por mi familia, por mantenerla como está y seguir adelante. Eso es todo. De todo lo demás no hablo por respeto".

El músico Keith Urban, junto a su esposa, la actriz Nicole Kidmanlarazon

Hoy, su vida gira en torno a Sunday Rose (17) y Faith Margaret (14). "Me mantengo en la idea de ‘Somos una familia’ y así seguiremos siendo. Mis hermosas niñas, mis queridas, que de repente son mujeres. Ellas son mi fuerza y mi alegría", explica la actriz con la serenidad que solo otorga la madurez. Entre compromisos profesionales y rutinas cotidianas, Nicole prioriza el cuidado y bienestar de sus hijas, conscientes de que ellas son el ancla que sostiene esta nueva etapa.

Su historia de amor con Urban comenzó en 2006, tras conocerse en la gala G'Day USA de Los Ángeles, evento que celebraba la cultura australiana. Durante años, fueron una de las parejas más admiradas de Hollywood: Urban acompañaba a Nicole a estrenos y galas, reconociendo públicamente su apoyo incondicional frente a sus propios desafíos personales, incluidos episodios de adicciones. Lo que parecía un vínculo indestructible se transformó en un cierre doloroso, pero respetuoso.

Nicole admite que la separación fue dura, sin dramatismos ni declaraciones ruidosas. La clave, asegura, ha sido siempre mantener la estabilidad emocional de sus hijas y el respeto mutuo con Urban. “Dolorosa, sí, pero estamos dispuestos a dar lo mejor de nosotros mismos por la felicidad y la estabilidad de nuestras niñas”, concluye. En este punto de su vida, Nicole Kidman brilla con una luz distinta: la de quien sabe que recomenzar también puede ser un acto de elegancia.