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Rodolfo Sancho y Silvia Bronchalo, cara a cara en el juzgado por un supuesto delito de vejaciones
El actor asegura que está "totalmente tranquilo" y reconoce que envió a su ex un mensaje en el que le sugería que podía padecer un trastorno de bipolaridad
La mala relación entre Rodolfo Sancho y Silvia Bronchalo, los padres de Daniel Sancho, se hizo patente durante el juicio de su hijo por el asesinato de Edwin Arrieta en Tailandia. Una tensión evidente que fue a más cuando ella demandó a su ex por un supuesto delito leve de vejaciones, tras recibir un mensaje de texto en el que la llamaba, siempre según su testimonio, “bipolar” y le hacía saber que la enfermedad tenía tratamiento.
Este 16 de abril se han visto las caras en los juzgados de Alcobendas. Sancho ha llegado a primera hora acompañado de su abogado, Marcos García-Montes, asegurando ante las cámaras de Europa Press que se encuentra “totalmente tranquilo”. De hecho, el actor reconoce que envió un mensaje en el que sugería que la madre de su hijo podría padecer bipolaridad y la animaba a buscar tratamiento, aunque ha preferido no entrar en más detalles antes de su vista con el juez.
Por su parte, Bronchalo también ha llegado acompañada de su letrado, Luis Ignacio Mateo, asegurando que confía en la Justicia y que llegará hasta el final en este procedimiento. Además, ha dejado claro por qué decidió demandar a su ex: “Quiero que me respete”.
Cabe recordar que, en un primer momento, Bronchalo demandó a Sancho por un supuesto maltrato continuado en el tiempo, pero su caso se desestimó y la investigación continuó como un delito de vejaciones. La madre de Daniel Sancho considera que los mensajes de su ex son una agresión verbal e insiste en que no fueron un caso aislado, sino que las faltas de respeto se han repetido a lo largo del tiempo.
De acuerdo con la legislación española, este tipo de mensajes podrían constituir un delito leve de vejaciones injustas, tipificado en el artículo 173.4 del Código Penal, el cual protege la dignidad de las personas en el ámbito de las relaciones afectivas o familiares. Al calificarse como delito leve, Rodolfo Sancho no se enfrentaría a penas de prisión, sino a una posible condena de localización permanente (arresto domiciliario) o trabajos en beneficio de la comunidad de 5 a 30 días, además de la posible imposición de una orden de alejamiento y comunicación por un periodo de hasta seis meses.
Sin embargo, a la salida del juzgado, el abogado de Sancho ha explicado que la propia fiscal ha solicitado la absolución de su cliente al no encontrar ánimo de injuriar ni de criticar cuando sugirió a Bronchalo que podría padecer de bipolaridad.