Preocupación de madre
Violeta Mangriñán, desesperada por un revés médico de su hija: “Asusta y da muchísima pena”
La pequeña Gala ha sufrido una infección bacteriana que recorre todo su cuerpo, incluso en los ojos. El tratamiento no ha funcionado y debe probar algo nuevo
Violeta Mangriñán continúa narrando su día a día a través de su cuenta de Instagram. Esa no es la novedad, pues como influencer es lo que se espera de ella y sus fans recurren a su perfil para conocer en qué anda liada. Siempre suele tener un drama a cuestas, ya sea por problemas con sus negocios, robos en sus establecimientos, boicots, líos familiares, otros imprevistos económicos, las obras de su nueva casa… mucho trajín, al que se le suma por supuesto las demandas que conlleva ser madre de dos niñas. Y es que, con ellas, ha tenido que volver al hospital, ante la aparición de un nuevo imprevisto médico.
Cuando parece que no puede con más y tanta responsabilidad le desborda, su hija mayor, Gala, cae enferma. Así lo ha detallado la propia influencer, después de poner en preaviso a sus fans de que su niña sufre problemas para conciliar el sueño debido a una afección respiratoria. Ahora, se le suma a su cuadro clínico el impétigo, una infección extremadamente contagiosa, muy frecuente en niños. Una afección que provoca ronchas, llagas y ampollas en la piel, que causan una gran picazón. Está desesperada.
Violeta Mangriñán y al revés médico de su hija Gala
“De la tos y los mocos nos libraremos, pero del impétigo empiezo a dudarlo”, llega a declarar la mujer de Fabio, que se deja vencer por la infección bacteriana. Y eso que sus niñas han sido atendidas ya por profesionales, al pedir una consulta médica a domicilio en su clínica privada. “Con crema no se le ha ido, mañana empezamos con el antibiótico oral por prescripción del dermatólogo y la pediatra”, informaba a sus seguidores el tratamiento a seguir para vencer la infección y minimizar sus efectos.
La crema antibiótica surtió efecto en un primer momento. Las afecciones de la piel se redujeron, pero pronto volvieron a aparecer con aún más virulencia por nuevas partes de la piel de su hija, como la espalda o las axilas, en incluso hasta los ojos: “Si veis una foto de los ojos de mi hija ahora mismo, asusta y da muchísima pena. No es nada grave, pero es muy escandaloso visualmente”, advierte.
Violeta Mangriñán se queja de que vencer la infección que comenzó como una simple herida “es bastante tedioso y engorroso de quitar”. De ahí que evite su propagación entre sus compañeros de pupitre y la pequeña no vaya a ir a clase y se quede bajo los inestimables cuidados de su mamá.