Belleza

Pieles borrachas: cuando el exceso de cosmética intoxica tu rostro

"La piel tiene una capacidad limitada de absorción y tolerancia", asegura Inma Canterla, farmacéutica y directora de Cosmeceutical Center

Mujer aplicando sérum facial con gotero durante su rutina de cuidado de la piel en casa
Pieles borrachas: cuando el exceso de cosmética intoxica tu rostroFreepik

Sérum de vitamina C. Retinol. Ácido glicólico. Niacinamida. Tónico exfoliante. Mascarilla detox. Ampollas flash. Y todo en la misma semana. O peor: en la misma noche. La obsesión por tener “la mejor rutina” ha creado un nuevo fenómeno en consulta: las llamadas pieles borrachas. Saturadas. Inflamadas. Inestables. Literalmente intoxicadas por exceso de activos.

¿Demasiado skincare puede envejecer más que no usar nada? “Incluso la piel más fuerte tiene un límite”, explica Inma Canterla, farmacéutica y directora de Cosmeceutical Center. “Las pieles borrachas son pieles sobrecargadas por rutinas autoprescritas, desordenadas y sin criterio. Demasiados productos, demasiados activos potentes y combinaciones incompatibles”. La paradoja es evidente: cuanto más intentamos perfeccionarla, más la debilitamos.

La piel no es un laboratorio

El fenómeno se ha disparado con las redes sociales. Rutinas de 10, 12 o 15 pasos que prometen luminosidad instantánea, poros invisibles y firmeza en días. El problema es que la piel no funciona a golpe de tendencia.

La piel tiene una capacidad limitada de absorción y tolerancia”, insiste Canterla. “Cuando la sobrepasamos, debilitamos la barrera cutánea, generamos inflamación crónica de bajo grado y aceleramos el envejecimiento”.

Inma Canterla, farmacéutica y directora de Cosmeceutical Center
Inma Canterla, farmacéutica y directora de Cosmeceutical CenterCedida

¿El resultado? Rostros apagados, reactivos, que “no aguantan nada”. Personas que llegan a consulta convencidas de tener piel sensible cuando en realidad la han convertido en sensible.

¿Está tu piel “borracha”?

Las señales son claras, aunque muchas veces se normalizan:

  • Tirantez constante pese a hidratar.
  • Enrojecimiento fácil o rosácea incipiente.
  • Granitos cerrados y textura irregular.
  • Brillo graso reactivo o sequedad extrema.
  • Escozor con productos que antes tolerabas.

“Cada piel es única”, recuerda Canterla. “Lo que una tolera perfectamente puede saturar a otra. Por eso el diagnóstico profesional es clave”. Porque no se trata de demonizar los activos. Se trata de saber cuándo, cuánto y cómo.

El falso lujo de acumular

En la era del consumo cosmético compulsivo, parece que más es más. Más sueros, más ácidos, más capas. Pero en piel, el exceso rara vez es sofisticado. “La mejor receta para una piel borracha es el minimalismo”, afirma Canterla. “Reducir durante varias semanas a limpieza suave, hidratante reparador y protección solar alta. Nada de ácidos potentes ni retinoides al principio. Primero reconstruimos la barrera; luego, si hace falta, tratamos”, añade.

Después llega la reintroducción gradual, activo por activo, observando tolerancia. Sin cócteles caseros. Sin mezclas improvisadas. Porque lo que funciona en una piel de 25 años con filtro y luz de aro puede desestabilizar otra de 40 con rosácea latente.

El peligro está en la desinformación

¿Lo más preocupante? Adolescentes aplicando retinol antes de los 15 años. Rutinas extremas recomendadas como universales. “Hacks” milagro sin base científica: “Desconfío de las químicas de 20 años que recomiendan mezclar azelaico, glicólico, retinol y todo lo que está de moda”, dice Canterla sin rodeos. “No todo combina con todo. Y la piel no perdona”.

En una época en la que cualquiera prescribe desde un vídeo de 30 segundos y los activos se acumulan como si fueran cromos, conviene recordar algo básico: la piel es un órgano, no un experimento.

No necesita cócteles improvisados. No necesita tendencias encadenadas. No necesita 12 pasos para sentirse cuidada. Necesita equilibrio. Ciencia. Y criterio. Porque en belleza, como en casi todo, el exceso no es sofisticación. Es saturación. Puede que una piel borracha sea entretenida durante unas semanas, pero el día después siempre llega.