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Violeta Mangriñán denuncia amenazas de muerte a sus hijas en redes sociales
La 'influencer' valenciana afirma haber recibido mensajes violentos tras compartir una publicación en TikTok en la que se "felicitaba" el Ramadán con jamón y cervezas
La creadora de contenido Violeta Mangriñán ha hecho públicas en Instagram las amenazas de muerte dirigidas a sus hijas después de la controversia generada por una publicación de TikTok.
La 'influencer' compartió una publicación que "felicitaba" el Ramadán con un plato de jamón y dos cervezas, dos alimentos prohibidos para esta religión.
La reacción en redes sociales fue inmediata. Numerosos usuarios criticaron el contenido, acusándola de ser intolerante y racista.
Ante el aluvión de comentarios negativos, Mangriñán difundió un comunicado en el que pidió disculpas y aseguró que su objetivo nunca fue ofender. Además, añadió que la publicación no pretendía faltar al respeto y que había pedido perdón por privado a quienes le pidieron respeto de manera educada.
De la polémica a los mensajes violentos
Pese a las disculpas, la situación no se apaciguó. La influencer denuncia haber recibido insultos y amenazas graves, algunas de ellas dirigidas a su entorno familiar. A través de Instagram, mostró capturas de pantalla con mensajes como "tiene que morir tu hija" o "cuidado con tus hijas".
Mangriñán explicó además que su empresa habría recibido una oleada de malas reseñas y advertencias sobre posibles actos vandálicos contra sus locales. "Por supuesto ya lo he puesto en conocimiento de la policía local", señaló.
En medio del clima de tensión, la influencer también quiso destacar los mensajes de apoyo recibidos de usuarios musulmanes que se desmarcaron de las amenazas. "Compartiste una cosa que a nuestra comunidad nos molestó y ofendió", indicaba uno de esos comentarios, que apelaba al perdón citando un versículo del Corán: "Que perdonen y disculpen. ¿Acaso no os gustaría que Allah os perdonara? Y Allah es perdonador, misericordioso".
Este episodio vuelve a abrir el debate sobre los límites de lo compartido en redes sociales y la responsabilidad de quienes cuentan con altavoces masivos. La publicación original, percibida como una muestra de intolerancia religiosa, reaviva la discusión de hasta qué punto el humor puede amparar mensajes ofensivos y discriminatorios.