
Elecciones municipales
El PS quiere conservar París y Marsella sin pactar con la izquierda radical
Los pactos que se hagan ahora podrían dejar marcados a los partidos de cara a las presidenciales del año que viene

La resaca de las elecciones municipales deja en Francia a un partido socialista que ha conseguido aguantar bien en grandes núcleos urbanos frente a la subida de los extremos, tanto de la izquierda radical de Mélenchon como de la extrema derecha de Le Pen. Mucho más cuestionable ha sido el papel de la derecha tradicional y sobre todo, de un macronismo casi desaparecido en el mapa municipal. Ahora se inicia una segunda campaña hasta el domingo 22, cuando se celebre la segunda y definitiva vuelta.
Este lunes ha sido un día de teléfonos echando humo en las sedes políticas ya que las distintas formaciones clasificadas en primera ronda (las que obtuvieron más de un 10%) tienen hasta hoy martes a las 18 horas para decidir si fusionan listas, siguen en el camino o bien se retiran para aglutinar voto tras otras siglas.
Peculiaridades de la doble vuelta francesa. Los franceses eligen en la primera vuelta y eliminan en la segunda, dice ese pensamiento colectivo no escrito. Los pactos que se hagan ahora podrían dejar marcados a los partidos de cara a las presidenciales del año que viene, y por ello se mira con cuidado y recelo la fusión de listas. En un principio, la consigna socialista es avanzar en solitario hacia la alcaldía en París, con Emmanuel Grégoire y en Marsella, con el alcalde Benoit Payan. En ambos casos, la izquierda radical se ha clasificado a segunda ronda pero el precio a pagar por fusión de listas sería alto y el PS lleva tiempo criticando las derivas antisemitas de Jean-Luc Mélenchon.

Así, Gregoire espera tomar el relevo de Anne Hidalgo. Mantiene una cómoda ventaja de 12 puntos sobre la conservadora Rachida Dati quien al cierre de esta edición intentaba llegar a un pacto con el centrista Pierre-Yves Bournazel. En el caso de Marsella, el duelo se presenta entre el socialista Benoit Payan y el ultraderechista Franck Allisio que han llegado casi empatados. Los conservadores y la izquierda radical también pasan de ronda y por el momento, nadie cuenta con retirarse. Así que en este caso, la incógnita será si el alcalde socialista consigue aglutinar más voto republicano venga de donde venga para frenar al candidato de Le Pen.
Sin duda, Marsella sería el gran triunfo para el RN en caso de victoria el próximo domingo. El partido de Le Pen presentó un número récord de listas municipales. Se trata de una nueva estrategia para no repetir la decepción de 2020, cuando el partido perdió casi la mitad de sus concejales. Toulon podría ser otra de sus conquistas, una vez que los de Le Pen se han asentado en algunos feudos como Henin-Beaumont o Perpiñán, donde sus candidatos han revalidado la alcaldía desde la primera vuelta. También lo tienen favorable en Niza, que vivirá un duelo de derechas en segunda vuelta entre la extrema de Eric Ciotti y la liberal del alcalde Christian Estrosi.
La Francia Insumisa también consigue una mayor implantación territorial, un buen botín de concejales y tiene en bandeja alguna alcaldía de renombre como Roubaix, en el norte del país. Su portavoz, Manuel Bonpart, ha propuesto una “lista antifascista” para la segunda vuelta que una a toda la izquierda, tal y como se hizo en las últimas elecciones legislativas y ha denunciado a su vez la “estrategia mortífera“ de los socialistas que no quieren ni oír hablar de pactos con la izquierda radical tras meses de broncas. Ahora bien, aunque esa sea la regla general, sobre terreno hay focos de entendimiento. Uno es Toulouse, donde la izquierda se ha conseguido fusionar en una sola lista encabeza por un insumiso. Pero el mayor triunfo para el partido de Mélenchon es saber que sus votantes son indispensables para que la izquierda pueda conservar París, Marsella y Lyon, las tres grandes ciudades de Francia.
Y junto al macronismo, los otros grandes perdedores de estas municipales, a espera siempre de lo que pase el domingo, podrían ser los ecologistas. La llamada "ola verde" que llevó sorpresivamente a los ecologistas a gobernar varias grandes ciudades francesas en 2020 parece debilitarse seis años más tarde. En aquel momento de la crisis sanitaria, el voto verde sumó por todo el territorio un valor que ahora se ha depreciado, como sus temas en la agenda política internacional. Y en la puramente nacional, el votante de izquierdas parece dividido en 2 tendencias: los moderados, al PS y los radicales a LFI. El territorio verde se ha recortado por ambos lados. Ahora bien, conservar Lyon en manos del alcalde Grégory Doucet, no sería un triunfo menor.
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