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Guerra en Irán

Irán exhibe dureza con las primeras ejecuciones de manifestantes en la guerra

Israel y EE UU matan al portavoz de la Guardia Revolucionaria y al jefe del Departamento de Inteligencia de la fuerza Basij

Funeral ceremony for Iranian intelligence minister Esmail Khatib and his family in Tehran ABEDIN TAHERKENAREHEFE

Cuando se cumplen tres semanas de una guerra convertida en contienda regional de cada vez más impredecible futuro, las autoridades iraníes aprovechan para sacar pecho sobre la capacidad de resistencia a la ofensiva israelo-estadounidense, que ha vuelto a cobrarse la cabeza de dos altos cargos de la Guardia Revolucionaria y la fuerza Basij, y exhibir dureza y crueldad.

En la tarde del jueves, el régimen ejecutaba a tres hombres que habían sido detenidos en el curso de las manifestaciones antigubernamentales del pasado enero, las mayores en décadas, solo sofocadas después de una dura represión policial que dejaba miles de muertos. Además, Teherán anunciaba este viernes la detención de 25 personas en la provincia de Azerbaiyán Occidental -en el noroeste- sospechosas de "difundir rumores" y enviar a "redes hostiles" imágenes de "destrucción" por la campaña aérea de las fuerzas estadounidenses e israelíes.

Ahorcados al amanecer, con la crueldad habitual, las autoridades iraníes acabaron con la vida de Mehdi Ghasemi, Saleh Mohammadi y Saeed Davoudi en la prisión central de Qom, al sur de Teherán, tras ser condenados por moharebeh -enemistad contra Dios-, el delito capital que establece la ley islámica iraní según recogían este viernes agencias informativas locales.

Confesión bajo tortura

El caso que ha trascendido con mayor fuerza es el de Mohammadi, quien acababa de cumplir 19 años y era miembro del equipo nacional de lucha libre, con participación en competiciones internacionales. Fue condenado por su presunta implicación en la muerte de un agente de policía durante los disturbios del 8 de enero en Qom. Según la ONG Iran Human Rights (IHR), con sede en Noruega, la condena fue basada en una confesión obtenida bajo tortura. Su abogado de oficio no logró que el tribunal admitiera las pruebas de descargo, incluidas imágenes de cámaras de vigilancia que, según los allegados del joven, no lo situaban en el lugar de los hechos.

Además, la ONG Amnistía Internacional aseveró que a Mohammadi se le negó una defensa adecuada y fue forzado a confesar en procedimientos tan acelerados que no se parecieron en nada a un juicio real. El monitor jurídico Dadban añadió que los tres condenados carecieron de acceso efectivo a abogados independientes y que, en esas condiciones, el uso de la pena de muerte equivale a una ejecución extrajudicial. Davoudi, de 22 años, fue acusado de matar a dos policías con armas blancas, y Ghasemi, de 23 años, de llevar a cabo acciones operativas a favor de Israel y de incitar a la violencia para desestabilizar el país, según la versión oficial.

El mensaje de Jamenei

Por su parte, el nuevo líder supremo, el ayatolá Mojtaba Jamenei, entraba en escena -no se le ha visto ni oído desde que se convirtiera en jefe de Estado iraní tras el asesinato de su padre el pasado 28 de febrero en Teherán- aseguraba que su país ha asestado "un golpe fulminante" a sus adversarios en la guerra, en una alocución enmarcada en la celebración del Año Nuevo persa. "En este momento, gracias a la especial unidad que se ha creado entre vosotros, nuestros compatriotas, a pesar de todas las diferencias de origen religioso, intelectual, cultural y político, el enemigo ha sido derrotado", declaró el ayatolá mientras las fuerzas armadas de su país volvían a llevar a cabo ataques con misiles y drones contra territorio de sus vecinos del Golfo e israelí en un guion calcado al de las jornadas precedentes.

Por otra parte, el ayatolá ha desmentido la implicación de sus fuerzas en los ataques con misiles registrados en territorio de Omán y de Turquía en los últimos días y aseguró que en ambos casos se trató de operaciones de "falsa bandera" organizadas por Israel. Por último, el líder supremo pidió "arrebatar la seguridad a enemigos internos y externos" tras la muerte el pasado miércoles del ministro de Inteligencia, Esmail Jatib, en un ataque israelí sobre Teherán.

Nuevas bajas en la cúpula de poder

Ajenos al triunfalismo de Jamenei, la ofensiva estadounidense e israelí volvía a cobrarse nuevas cabezas en la jerarquía de los cuerpos y aparatos de seguridad de la República Islámica. La Guardia Revolucionaria ha confirmado la muerte de su portavoz, Ali Mohamad Naeni, como consecuencia de un ataque aéreo. Según la unidad de élite de las fuerzas armadas iraníes, auténtico poder en estos momentos, Naeni "cayó mártir" tras "más de cuatro décadas de servicio de la protección de la Revolución Islámica", según recogía este viernes la cadena pública IRIB.

Por su parte, mientras las fuerzas aéreas israelíes y estadounidenses volvían a llevar a cabo bombardeos sobre Teherán, los mandos militares israelíes anunciaron la eliminación del jefe del Departamento de Inteligencia de la fuerza paramilitar Basij junto a "otros comandantes" del organismo en un bombardeo llevado a cabo esta semana sobre la capital iraní.

Además, las autoridades iraníes confirmaron en su último balance bélico más de 1.444 muertos -entre ellos 204 niños-, aunque la organización no gubernamental Human Rights Activists in Iran, con sede en Estados Unidos, elevaba en vísperas del fin de semana a más de 3.000 los fallecidos, en su mayoría civiles.