Régimen iraní

Jamenei II: el régimen apuesta por una mayor radicalización en plena crisis existencial

Con la elección del hijo de Mojtaba Jamenei, el régimen confirma que la cúpula del sistema opta por el desafío

A woman holds posters of Ayatollah Mojtaba Khamenei, right, the successor to his late father, Ayatollah Ali Khamenei, left, as supreme leader, during a rally supporting him in Tehran, Iran, Monday, March 9, 2026. (AP Photo/Vahid Salemi)
Iran US IsraelASSOCIATED PRESSAgencia AP

Fue, según uno de los miembros de la Asamblea de Expertos encargada de elegir al nuevo jefe de Estado iraní, el consejo del imán Jamenei: que el líder supremo que le sucediera fuera "odiado por el enemigo". A juzgar por la identidad del guía de la revolución islámica, Mojtaba Jamenei, los 88 religiosos que integran el citado cuerpo, no se equivocaron. En sentido contrario, difícilmente puede esperarse otra cosa que odio de Jamenei hijo después de haber perdido el mismo día en Teherán a su padre, hermana, cuñado, sobrino y hasta un hijo. Se especula con que el bombardeo israelí contra el centro de mando y residencia del imán Jamenei también le ha dejado secuelas de por vida en una pierna al nuevo jefe del Estado y líder espiritual de Irán.

A priori, la reacción tanto de Estados Unidos como de Israel lo pone en el punto de mira de los aliados. El presidente estadounidense, Donald Trump, admitió "no estar contento" con su elección después de aseverar que el nuevo líder supremo "no duraría mucho -en términos parecidos se han expresado el Gobierno y los mandos militares israelíes- si no cuenta con su aprobación, pero Washington necesitará antes o después un interlocutor en el seno del régimen. Desde Rusia, su presidente, Vladimir Putin no tardaba en felicitar al nuevo líder de su asediado aliado iraní.

Lejos de optar por una figura de corte aperturista y capaz de abrirse a dialogar con Washington, con la elección del hijo de Jamenei, el régimen confirma que la cúpula del sistema opta por el desafío, la reacción y el enroque, aunque sus intenciones a partir de ahora constituyen un misterio dentro y fuera de Irán en estos momentos. Al segundo vástago de Ali Jamenei, de 56 años, quien tendrá a partir de ahora la pesada carga de dirigir la nave iraní en un momento de crisis existencial, se le considera un ultraconservador, contrario al reformismo y el más aventajado pupilo del sistema para continuar la obra de su padre. Se sabe también que Mojtaba Jamenei, para muchos durante años el hombre fuerte del régimen en la sombra, ha sido capaz de forjar estrechos vínculos tanto con la élite de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria como con el estamento clerical.

De esta forma, la elección del nuevo jefe de Estado iraní deja claro el papel fundamental de los Pasdarán, cuerpo de élite de las fuerzas armadas iraníes, en la actual coyuntura bélica. Según la doctrina del Velayat-e Faqih (Gobierno del Jurista), el líder supremo es el representante de Dios en la Tierra y el líder espiritual de la revolución de 1979. En su figura recae la última palabra en los asuntos de Estado, incluida la política exterior o el programa nuclear, por lo que tendrá que asumir las grandes decisiones políticas.

Un perfil bajo

Aunque ya oficialmente ayatolá, Mojtaba Jamenei no alcanzó en el estamento clerical del islam chií el mismo rango que su padre (gran ayatolá) al no pasar de hojjatoleslam. Tampoco ha desempeñado nunca ningún puesto de responsabilidad en el escalafón de la teocracia iraní y rara vez se le ha visto dando discursos en público: y es que el nuevo líder supremo ha mantenido durante años un marcado perfil bajo. El segundo hijo de Ali Jamenei nació en 1969 en la ciudad de Mashhad y creció mientras su padre lideraba la oposición al derrocado sha. Fue soldado en la guerra entre Irán e Irak con el Batallón Habib ibn Mazahir, una división de la Guardia Revolucionaria, y estudió con conservadores religiosos en los seminarios de Qom, centro del saber teológico chií.

Por otra parte, su privilegiada posición en el régimen le permitió tener acceso a miles de millones de dólares y activos comerciales repartidos en las numerosas fundaciones financiadas por industrias estatales y otras riquezas que alguna vez estuvieron en manos del shah. Se estima que más de la mitad de la economía iraní se encuentra en manos del clan Jamenei y Mojtaba ocupó durante años un papel fundamental en la gestión de las finanzas del holding y las instituciones en manos de la familia.

"La guerra es una oportunidad para la reorganización interna. De momento, Mojtaba Jamenei no ha tenido una aparición pública y eso alimenta dudas sobre su estado de salud. Ante una posible fragmentación interna, el régimen cierra filas donde los protagonistas son los Pasdarán", asegura en este sentido el analista hispano-iraní Daniel Bashandeh.

El especialista en política iraní añade a LA RAZÓN que, "de esta forma, toman el control de los tiempos y las decisiones. Aprovechan el contexto para consolidar su control del poder. Afrontan la guerra desde la resistencia y resulta más difícil la interlocución que buscaba inicialmente Donald Trump. El sector más tecnócrata del régimen iraní queda en un segundo plano".