Calidad de vida

El país con un nivel de vida tan superior que sus barrios marginales tienen mejor calidad de vida que muchas capitales del mundo

Lo "marginal" se vuelve todo u sueño en esta famosa ciudad europea

Edificios en Suiza
El país con un nivel de vida tan superior que sus barrios marginales tienen mejor calidad de vida  que muchas capitales del mundoPEXELS (Sergio Zhukov)

En Suiza, las palabras “barrios marginales” suenan a paradoja. Videos virales de Basilea, una de las ciudades más ricas del país, muestran zonas obreras etiquetadas como “el barrio marginal suizo”.

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¿La sorpresa? Que incluso estos barrios ofrecen un nivel de vida superior al de muchos barrios acomodados de otras capitales.

Una ciudad donde reina la calidad de vida

Con un Índice de Desarrollo Humano (IDH) de 0,964, Basilea se sitúa entre las ciudades con mejor calidad de vida del mundo.

Incluso en los barrios más densamente poblados, como Klybeck, los residentes disfrutan de un acceso universal a servicios esenciales como agua potable segura, calefacción confiable, transporte público eficiente y un entorno urbano seguro.

Condiciones que garantizan, independientemente del nivel socioeconómico, que los ciudadanos puedan vivir con bienestar y seguridad.

¿Qué son los "barrios marginales suizos"?

El término se popularizó en redes sociales para describir zonas funcionales y densamente pobladas, muy distintas del paisaje de chalets alpinos que el turismo suele asociar con Suiza.

En la práctica, lo que diferencia una zona trabajadora de un barrio exclusivo de Basilea suele ser únicamente el tamaño de los apartamentos y la sencillez de las fachadas, pero los servicios públicos permanecen accesibles y de alta calidad.

En Klybeck, los edificios se diseñan siguiendo un enfoque urbanístico racional que prioriza la eficiencia energética y el aislamiento térmico.

Aunque su apariencia puede resultar modesta, estos espacios se benefician de un mantenimiento obligatorio y de subvenciones públicas que garantizan niveles de confort y sostenibilidad poco comunes incluso en zonas céntricas de otros países con alto nivel económico.

Alimentos, atención sanitaria y ocio asegurados

La población de estos vecindarios está compuesta principalmente por inmigrantes procedentes de Turquía, los Balcanes, Asia y América Latina, lo que genera una escena cultural dinámica, con restaurantes étnicos, mercados y pequeños negocios locales que enriquecen la vida cotidiana.

Incluso los trabajadores que perciben salarios base de aproximadamente 4.000 francos suizos, equivalentes a unos 22.000 reales, pueden permitirse una alimentación de calidad, acceso a atención médica y actividades de ocio.

Aunque el coste de la vida en Suiza es elevado, la infraestructura pública eficiente y la estabilidad económica permiten que el presupuesto familiar se mantenga equilibrado.

Para muchos residentes, vivir en estos “suburbios” suizos representa una decisión estratégica, ya que pueden pagar menos por la vivienda sin renunciar a los beneficios de un país con servicios públicos muy desarrollados y un alto nivel de bienestar.

La frontera aporta una rutina internacional

La ubicación geográfica de Basilea, en el extremo noroeste de Suiza, le otorga una ventaja estratégica, ya que la ciudad limita directamente con Francia y Alemania.

Esto genera una rutina transnacional de compras y consumo, donde muchos residentes cruzan la frontera de manera habitual para adquirir productos en euros, aprovechando la diferencia de cambio y reduciendo el coste de la vida.

Esta práctica, conocida como “turismo de compras”, se ha integrado en la vida cotidiana y contribuye a que las familias optimicen su presupuesto.

A pesar de la actividad urbana, con coches estacionados en las calles y comercios en pleno funcionamiento, los índices de criminalidad se mantienen bajos.

Planificación urbana funcional e integración social

Las afueras de Basilea representan la antítesis de la imagen típica de abandono urbano.

Los complejos de viviendas destinados a trabajadores y refugiados cumplen estrictos protocolos de limpieza, mantenimiento y convivencia.

Las calles están arboladas, el transporte público cubre prácticamente toda el área urbana, y la recogida selectiva de residuos se ha consolidado como una norma social, más que como una excepción, garantizando así un entorno limpio, ordenado y funcional para todos los residentes.