Guerra en Oriente Medio

La UE rompe con el "antiguo orden" y moviliza su fuerza naval ante la crisis en Irán

"No se deben derramar lágrimas por el régimen iraní porque ha infligido muerte y represión a su propio pueblo”, proclama Ursula von der Leyen

La guerra en Irán empieza a proyectar sus repercusiones más allá de Oriente Medio, con efectos políticos y económicos que amenazan con alterar tanto el equilibrio regional como el mercado energético global. En este contexto, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, defendió este lunes un endurecimiento de la política exterior de la Unión Europea, al sostener que “Europa no puede ser guardiana del antiguo orden mundial”.

Durante la Conferencia de Embajadores de la UE, la jefa del Ejecutivo comunitario afirmó que “no se deben derramar lágrimas por el régimen iraní”, al que acusó de haber “infligido muerte y represión a su propio pueblo”. Según sostuvo, Irán ha contribuido a la desestabilización de Oriente Medio “a través de sus aliados armados con misiles y drones”, y subrayó que el pueblo iraní “merece libertad, dignidad y el derecho a decidir su propio futuro, aunque sepamos que esto estará lleno de peligros e inestabilidad”.

Von der Leyen también advirtió de los “efectos colaterales” que el conflicto ya empieza a provocar a escala global, mencionando impactos potenciales en la energía y las finanzas, el comercio, el transporte y el desplazamiento de personas. La dirigente alemana señaló que ya no es posible confiar en el “sistema basado en normas que ayudamos a construir con nuestros aliados (…) como la única forma de defender nuestros intereses”. “Debemos integrar las consideraciones de seguridad en todos nuestros activos y políticas. Esta debe ser la mentalidad por defecto, desde la defensa hasta los datos, desde la industria hasta las infraestructuras, desde la tecnología hasta el comercio”, urgió.

Tras la intervención de Von der Leyen tomó la palabra la Alta Representante para Asuntos Exteriores de la UE, Kaja Kallas. La estonia identificó la invasión rusa de Ucrania hace cuatro años como el punto de inflexión que desencadenó la “erosión del derecho internacional” y que, a su juicio, facilitó el retorno de lo que calificó como “política de poder coercitivo”. La guerra de Ucrania “envió un mensaje al mundo: ya no hay que rendir cuentas por las propias acciones (...) si no se restablece el derecho internacional, junto con la rendición de cuentas, estamos condenados a ver repetidas violaciones de la ley, trastornos y caos”, sentenció Kallas ante los embajadores.

Países de todo el mundo tratan de contener el impacto de la crisis en sus economías y en los consumidores, mientras las consecuencias de la guerra empiezan a trasladarse a los mercados energéticos. El precio del petróleo se ha disparado en torno a un 25 %, en un contexto marcado por el cierre de facto del Estrecho de Ormuz -una de las rutas más estratégicas para el transporte mundial de crudo- y por la reducción de la producción anunciada durante el fin de semana por Kuwait e Irak. Ante este escenario, Von der Leyen y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, celebraron este lunes una videoconferencia con líderes de Oriente Medio para analizar la situación y explorar posibles vías de desescalada.

Ambos líderes aseguraron que la UE está preparada para “contribuir de todas las formas posibles para ayudar a calmar la situación y facilitar el regreso a la mesa de negociaciones”. En ese sentido, señalaron la disposición del bloque de “adaptar y mejorar” sus operaciones navales Aspides y Atalanta con el objetivo de proteger rutas marítimas clave en el mar Rojo y el océano Índico.

Por su parte, el presidente francés, Emmanuel Macron, afirmó durante una visita a Chipre que está preparando junto a sus socios una futura misión “puramente defensiva” y “estrictamente pacífica”, destinada a reabrir el Estrecho de Ormuz y escoltar buques “una vez superada la fase más intensa del conflicto” en Oriente Medio, con el objetivo de permitir nuevamente el tránsito de petróleo y gas. Macron explicó que trabaja con varios países en la preparación de esta operación, cuya tarea sería acompañar a los barcos comerciales para garantizar la circulación de hidrocarburos desde la región. Anunció que Francia tendrá desplegadas, desde el Mediterráneo oriental hasta el mar Rojo y las aguas próximas a Ormuz, ocho fragatas, dos portahelicópteros anfibios y un portaaviones.

Mientras Occidente se moviliza para garantizar el flujo comercial, Moscú expresó una vez más su respaldo a Irán. En una declaración difundida por el Kremlin, el presidente ruso, Vladimir Putin, expresó su “apoyo inquebrantable” al nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei. El mandatario ruso afirmó confiar en que el dirigente continuará la labor del veterano Ali Khamenei “con honor” y logrará unir al pueblo iraní “frente a duras pruebas”.