Cuba
Sin petróleo, sin vuelos y con un peso en mínimos: Cuba cruje bajo la presión de EE UU
Moscú prevé suspender temporalmente todos los vuelos a la isla hasta que disminuya la escasez de combustible
La presión de Washington se siente este miércoles de forma cada vez más descarnada en Cuba, con nuevos anuncios de cancelaciones de vuelos, apagones récord, racionamiento de combustible y un peso en mínimos históricos. Las aerolíneas rusas Rossiya y Nordwind suspendieron temporalmente sus vuelos a Cuba "debido a las dificultades de abastecimiento" de combustible y no retomarán estas rutas "hasta que la situación cambie".
Estas dos compañías se suman a las cuatro canadienses que anunciaron la víspera la cancelación de sus operaciones hacia la isla luego de que las autoridades cubanas les comunicaran que no podían surtirles de queroseno en ninguno de los nueve aeropuertos internacionales del país. El resultado es desastroso para el turismo, un puntal de la economía cubana por peso en el producto interno bruto (PIB) y capacidad de captación de divisas. El año pasado casi la mitad de los visitantes internacionales procedían de Canadá (754.000 personas) o Rusia (131.000 personas).
El sector, que ya registró en 2025 su peor ejercicio desde 2002 (sin contar los años de la pandemia) se tambalea con la presión estadounidense. Además de estas cancelaciones, el Gobierno ha impulsado el cierre de algunos hoteles y el traslado de los turistas a otras instalaciones como medida de ahorro.
El peso, en mínimos históricos
De forma paralela, el tipo de cambio del mercado informal marcó este miércoles su mínimo histórico, al alcanzarse los 500 pesos cubanos por dólar estadounidense. Según el indicador que publica diariamente el medio independiente El Toque, la tasa ha caído un 15 % en lo que va de año. Este es el período que comprende el salto cualitativo de la presión de EE UU sobre Cuba, con el fin de la llegada de petróleo desde Venezuela y la orden presidencial que amenaza con aranceles a quien suministre crudo a la isla.
La moneda cubana, sin embargo, lleva depreciándose desde la fallida reforma monetaria de 2021, la denominada Tarea Ordenamiento, que estableció el cambio oficial en un dólar por 24 pesos, lo que supone un derrumbe cercano al 2.000 %. Esta caída refleja la profunda crisis estructural en la que está sumida Cuba desde hace seis años, con escasez de productos básicos (como alimentos, combustible o medicinas), una inflación desbocada, decrecimiento, déficit fiscal, migración masiva y prolongados apagones diarios.
De hecho, la isla sufrió el martes el apagón más extenso del que se tiene registro, según datos oficiales. En el momento de máxima demanda, en la tarde-noche, más de un 64 % del país quedó simultáneamente sin corriente.
Junto a los fallos en las obsoletas centrales termoeléctricas, este déficit es achacable a la falta de diésel y fueloil para alimentar los motores de generación energética distribuidos por todo el país, que según el Gobierno llevan cuatro semanas parados por el asedio petrolero.
El experto cubano Jorge Piñón, del Instituto de Energía de la Universidad de Texas (EE UU ), indicó a EFE que prevé una "grave crisis" en Cuba si para marzo no entran nuevos petroleros en la isla. El último, de tamaño medio, atracó el 9 de enero. En estas circunstancias, Alemania y Suiza actualizaron sus recomendaciones sobre la isla. "Se desaconsejan los viajes no necesarios a Cuba debido a los notables efectos del déficit agudo de combustibles", señaló en su web el Ministerio de Exteriores alemán.
Plan de resistencia
El Gobierno cubano, en tanto, sigue desplegando su duro plan de contingencia para tratar de subsistir sin petroleo importado, pese a que la producción nacional apenas cubre un tercio de las necesidades energéticas. Los hospitales y el transporte estatal se limitan a servicios esenciales, la gasolina está severamente racionada (la venta de diésel suspendida), la agricultura prioriza cultivos básicos, las universidades están en modo remoto o híbrido, y muchos trabajadores cambiaron a teletrabajo u horarios restringidos.
De forma paralela, las autoridades cubanas mantienen su discurso de que están dispuestas al diálogo con EE.UU. -aunque en términos de igualdad y sin abordar asuntos internos- y que no hay otra vía que la resistencia.
"La Patria ha enfrentado innumerables riesgos y peligros a lo largo de su historia. En cada uno de esos momentos, por poderosas o sutiles que fueran las armas y estrategias del enemigo, el pueblo cubano, unido, supo enfrentarlas y vencerlas. Esta vez no será diferente: Cuba Vencerá", escribió en redes sociales el secretario de organización del Partido Comunista de Cuba (PCC, único legal), Roberto Morales Ojeda.
El tono de estos mensajes apenas resuena en la calle, donde el desgaste y la ansiedad por la crisis son elevados, y la escasez, la inflación y los apagones constantes atizan el descontento.