Defensa

Trump purga su Ejército y destituye a su cúpula en pleno conflicto

Reestructura el liderazgo militar y provoca la salida del Jefe del Estado Mayor mientras expertos en defensa creen que puede haber implicaciones operativas en un momento de guerra

EEUU.- El exjefe del Estado Mayor del Ejército de EEUU reclama "líderes valientes y con carácter" tras dejar el cargo
EEUU.- El exjefe del Estado Mayor del Ejército de EEUU reclama "líderes valientes y con carácter" tras dejar el cargoEuropa Press

La Administración de Donald Trump ha intensificado la reconfiguración del aparato de defensa de EE UU con una serie de destituciones que han alcanzado a algunos de los principales mandos militares. En una jornada marcada por decisiones encadenadas, el presidente ordenó la salida de la fiscal general Pam Bondi y, pocas horas después, la del jefe de Estado Mayor del Ejército, el general Randy George, junto a otros altos oficiales. Las decisiones se producen en un contexto delicado, con EE UU implicado en un conflicto activo en Oriente Medio y con tensiones crecientes en torno a Irán. La reestructuración del liderazgo militar ha generado inquietud en sectores políticos y de defensa, tanto por su alcance como por el momento en que se produce.

El general George, quien ocupaba el cargo desde 2023 tras ser nominado con apoyo bipartidista, fue instado a retirarse antes de completar su mandato de cuatro años. Con una trayectoria que incluye despliegues en operaciones como Desert Storm, Iraqi Freedom y Enduring Freedom, su salida supone la pérdida de uno de los perfiles con mayor experiencia operativa en la actual estructura militar. Según fuentes oficiales, la decisión habría estado motivada por discrepancias personales con la cúpula del Departamento de Defensa. No obstante, no se ha ofrecido una explicación pública detallada. Junto a George también fueron apartados el general David Hodne, responsable del Comando de Transformación y Entrenamiento del Ejército, y el mayor general William Green Jr., jefe del Cuerpo de Capellanes. En ambos casos, el Departamento de Defensa se limitó a señalar que se trataba de un «cambio de liderazgo».

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha defendido públicamente la necesidad de «optimizar» la estructura de mando militar. Sin embargo, dentro y fuera del Pentágono, la sucesión de destituciones ha sido interpretada por algunos analistas como una reconfiguración más profunda del liderazgo, con criterios que irían más allá de la eficiencia operativa. Las tensiones internas en el seno del Departamento de Defensa también forman parte del contexto. Diversas informaciones apuntan a fricciones entre Hegseth y el secretario del Ejército, Dan Driscoll, considerado una figura emergente dentro del entorno republicano y cercano al vicepresidente JD Vance. Según fuentes citadas por medios de EE UU, estas diferencias podrían haber influido en algunas decisiones recientes.

Además, el propio Hegseth ha estado bajo presión tras el denominado «Signalgate», un episodio de 2025 en el que se filtró información sensible a través de un chat que incluía a un periodista. Desde entonces, su posición en el gabinete ha sido objeto de escrutinio. La salida de George y otros oficiales se suma a una lista creciente de altos mandos que han abandonado sus cargos desde el inicio del segundo mandato de Trump. Entre ellos, el almirante Alvin Holsey, el general Jeffrey Kruse, la vicealmirante Shoshana Chatfield y el general CQ Brown Jr., relevado como presidente de la Junta de Jefes del Estado Mayor en 2025.

También destacan las destituciones de la almirante Lisa Franchetti, primera mujer en liderar operaciones navales y formar parte del Estado Mayor Conjunto, y de la almirante Linda Fagan, quien encabezó la Guardia Costera. En varios de estos casos, el Pentágono aludió a una «pérdida de confianza» o a la necesidad de alinearse con los objetivos estratégicos de la Administración. El patrón de relevo ha coincidido con un discurso político que prioriza la lealtad institucional y la implementación de una visión más centralizada del mando militar. Algunas de las salidas también han estado vinculadas a críticas previas de sectores conservadores hacia programas de diversidad, equidad e inclusión en las Fuerzas Armadas.

En paralelo, la destitución del general Timothy Haugh, quien dirigía la Agencia de Seguridad Nacional y el Comando Cibernético, así como la salida de varios miembros del Consejo de Seguridad Nacional, han reforzado la percepción de una reorganización más amplia del aparato de seguridad. Expertos en defensa advierten de que los cambios en la cúpula militar durante un conflicto activo pueden tener implicaciones operativas. La continuidad en el mando, señalan, es un factor clave en la planificación estratégica, la coordinación de operaciones y la gestión de crisis. La Casa Blanca no ha detallado quiénes ocuparán los cargos vacantes ni cómo se estructurará el nuevo esquema de liderazgo. Tampoco han precisado los criterios que guiarán los futuros nombramientos.

Mientras tanto, el Pentágono afronta una etapa de transición en un momento de alta exigencia operativa. La evolución del conflicto en Oriente Medio y la capacidad de adaptación del nuevo liderazgo militar serán determinantes en las próximas semanas.