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La energía sostenible que viene de los tejados

La producción sostenible de la energía eléctrica necesaria para nuestra actividad cotidiana está, cada vez más, al alcance de todos gracias a la instalación de paneles fotovoltaicos en los tejados de los edificios

Las comunidades solares, una iniciativa que va ganando adeptos cada día.
Las comunidades solares, una iniciativa que va ganando adeptos cada día. FOTO: repsol La Razón

La transición energética hacia un modelo bajo en emisiones avanza con paso firme y abre también la oportunidad de que en esa transformación pueda participar el conjunto de la sociedad a través del autoconsumo. Los paneles solares instalados en los tejados y azoteas de edificios servirán para que residentes y empresas de todo tipo y tamaño produzcan la energía que utilizan.

Existe, además, una forma de ir más allá, se trata de las comunidades solares, una iniciativa que va ganando adeptos cada día. Este nuevo modelo lo integran los dueños de los tejados y los hogares o comercios que se conectan a la comunidad. Los primeros instalan placas solares en los tejados de sus edificios, para generar electricidad 100% sostenible. Los segundos, situados en un radio de 500 metros, una distancia regulada por ley, se nutren de esa fuente de energía renovable.

Un nuevo modelo energético al alza
Un nuevo modelo energético al alza FOTO: Repsol La Razón

Estas comunidades solares promueven una generación de electricidad de manera distribuida, cercana a los puntos de consumo y libre de emisiones de CO₂. Un modelo que aprovecha algo que tienen todos los edificios y normalmente no utilizan, como son sus tejados.

Es una fórmula ampliada del autoconsumo individual, por el que una instalación abastece de energía eléctrica a un único consumidor. «Este nuevo modelo energético de futuro está al alza, entre otros factores, por la supresión en 2018 del llamado impuesto al sol, que gravaba el autoconsumo de la energía que se produce desde los paneles solares, y la aprobación en 2019 del real decreto 244 que reguló el autoconsumo colectivo, permitiendo compartir la energía generada por paneles fotovoltaicos entre varios vecinos que se pongan de acuerdo», asegura Julieta Maresca, gerente de Generación Distribuida de Repsol.

En el centro comercial Bahía Real, en Camargo (Cantabria) inaugurado recientemente, han elegido ambas soluciones y cuenta con dos instalaciones fotovoltaicas: una para abastecer de electricidad al propio centro y, la otra, para crear una comunidad solar Repsol Solmatch y compartir energía con sus nuevos vecinos.

Dos opciones en las que, como explica Manuel Gonzalo de Ligne, director de Desarrollo de Citygrove España –empresa promotora del proyecto-, vieron la oportunidad «de cumplir nuestro objetivo de autoabastecernos de energía limpia. Eso lo teníamos claro. Por lo que estudiamos diversas opciones y la que nos propuso Repsol nos pareció muy interesante».

La propuesta que acompañaba a la de autoconsumo planteaba una cuestión interesante: ¿por qué no aprovechar el espacio de las azoteas del centro comercial y ofrecer la oportunidad de que clientes y vecinos de la zona tuvieran también acceso al consumo de energía limpia? En otras palabras, crear una comunidad solar.

Apoyar la creación de una comunidad solar que comparta una instalación de generación de energía renovable «suponía contribuir a que cada vez más gente pueda tener acceso a energía limpia y a aumentar poco a poco la cultura de que los tejados de este país pueden apoyar esa transición energética y reducir las emisiones. Creemos que es algo totalmente necesario y que el mundo debe tender a ello», reflexiona Manuel, que, además, considera que «es algo que se alinea con nuestros valores como empresa y con nuestra visión de la RSC (Responsabilidad Social Corporativa), la sostenibilidad es un objetivo para nosotros».

La elección de un modelo de autoconsumo energético permite acompasar los objetivos de sostenibilidad con los económicos. Además de emisiones, también hay reducción de la factura eléctrica, primero por la energía generada y consumida directamente; y, segundo, porque la energía no consumida de la instalación de autoconsumo del centro se vierte a la red y se remunera al propietario. En este caso al centro comercial «obviamente, tanto los ahorros como la compensación por verter a la red, le vendrán muy bien» asegura Manuel Gonzalo de Ligne.

Una forma de consumo responsable
Una forma de consumo responsable FOTO: repsol La Razón

Con la circunstancia añadida de que se trata de una instalación llave en mano «el equipo de Repsol se ocupó de todo, los permisos y trámites primero, y la ejecución de la obra. Y hubo muy buena colaboración entre todos, de manera que todo salió adelante sin ningún problema».

Por su parte, la instalación para crear la comunidad solar supone que hogares, pequeñas empresas y comercios situados en su entorno puedan consumir energía eléctrica de producción local y 100% renovable. Quienes se conecten a ella ahorran en su consumo de electricidad, pero también emisiones. 8.200 kg. de CO₂ al año son los que se dejarán de emitir gracias a la electricidad generada en esta comunidad.

A Manuel le consta que «algunas de las empresas que están en el centro se han sumado a la comunidad solar». Y confiesa que «nos sentimos muy orgullosos de ser pioneros, tanto en Cantabria como a nivel nacional, de contribuir a impulsar este tipo de modelo energético».

Esta nueva forma de consumo de energía «podría entenderse como una evolución de la economía colaborativa que empodera al consumidor, le permite ahorrar en su factura de la luz y consumir de manera eficiente y sostenible», explica Julieta Maresca. Hasta el momento, la compañía energética ya cuenta con 127 comunidades solares, que podrán abastecer a 10.500 hogares.

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