Economía
“El futuro financiero no será de quienes ganen más, sino de quienes entiendan mejor sus decisiones”
Inflación, fiscalidad y pensiones en duda han cambiado las reglas del juego: el CEO de Fortuna Servicios Financieros explica por qué ahorrar ya no basta y cómo recuperar control y tranquilidad

Entrevistamos a José Manuel Marín, CEO de Fortuna Servicios Financieros, para poner luz sobre una inquietud que se repite en miles de hogares: ¿por qué, aun teniendo capacidad de ahorro, la sensación de inseguridad financiera no desaparece? En un momento de inflación persistente, fiscalidad cada vez más enrevesada y dudas crecientes sobre el futuro de las pensiones, Marín sostiene que el problema rara vez es “hacerlo mal”, sino seguir aplicando recetas antiguas en un escenario nuevo. A lo largo de la conversación, insiste en una idea clave: la tranquilidad no se compra con productos, se construye con orden, criterio y estrategia.
¿Diría que hoy la clase media española está más desprotegida financieramente?
Sin duda. La clase media hoy está más expuesta que hace quince o veinte años, y lo más preocupante es que muchas veces no es consciente de ello. Antes bastaba con ahorrar, tener vivienda en propiedad y confiar en el sistema. Hoy ese esquema ya no funciona. La inflación erosiona el ahorro, la fiscalidad es cada vez más compleja y las pensiones futuras generan más dudas que certezas.
El problema no es que la clase media haga las cosas mal, sino que sigue jugando con reglas antiguas en un tablero completamente nuevo. Y cuando las reglas cambian, no adaptarse también es una forma de riesgo.
“La desprotección financiera hoy no viene del mercado, sino de la falta de estrategia”
¿Cuál es el error financiero más repetido que ve hoy en familias con capacidad de ahorro?
El error más común es tener demasiado dinero parado, creyendo que así se está siendo prudente. Muchas familias confunden tranquilidad con inmovilismo, cuando en realidad el dinero quieto es el que más poder adquisitivo pierde con el tiempo.
No hablamos de asumir riesgos innecesarios, sino de entender que no hacer nada también es una decisión financiera, y no siempre la más sensata. El miedo a equivocarse lleva a muchos a quedarse bloqueados, y el mercado suele castigar más la inacción prolongada que un error razonable.
“El mayor enemigo del ahorro hoy no es la volatilidad, es la pasividad”
¿Por qué seguimos confundiendo ahorrar con planificar, incluso personas con buenos ingresos?
Porque nadie nos ha enseñado a hacerlo de otra manera. Culturalmente se nos ha repetido que ahorrar es sinónimo de responsabilidad, pero ahorrar solo es el primer paso, no la solución completa. Planificar implica poner ese ahorro al servicio de objetivos concretos, teniendo en cuenta plazos, riesgos, fiscalidad y protección.
Ahorrar sin planificar es como llenar el depósito sin saber a dónde vamos. Da una sensación momentánea de seguridad, pero no garantiza llegar al destino correcto. Incluso personas con altos ingresos caen en este error porque el problema no es el dinero, es el enfoque.
“El ahorro es una herramienta; la planificación es la estrategia”
¿Qué debería exigir un ciudadano a cualquier profesional que le asesore sobre su dinero?
Tres cosas fundamentales. Primero, independencia real, es decir, que no tenga que vender un producto concreto. Segundo, claridad: que sea capaz de explicar decisiones complejas en un lenguaje comprensible. Y tercero, alineación de intereses: que gane cuando al cliente le va bien, no cuando firma algo.
El ciudadano debe huir de quien promete rentabilidades rápidas y confiar en quien habla de riesgos, escenarios y largo plazo. En finanzas, como en medicina, es mejor un diagnóstico honesto que un remedio milagro.
“Un buen asesor no promete resultados, ofrece método y coherencia”
Si tuviera que dar un solo consejo financiero a una familia española hoy, ¿cuál sería?
Que dedique tiempo a ordenar su economía antes de tomar decisiones. No se trata de buscar el mejor producto, sino de entender la foto completa: ingresos, gastos, ahorros, protección y objetivos vitales. El orden financiero es la base de todo lo demás.
Muchas familias quieren soluciones rápidas cuando lo que realmente necesitan es estructura. Porque cuando hay orden, las decisiones se toman con menos miedo y más sentido común.
“La tranquilidad financiera empieza mucho antes de invertir un solo euro”
¿Cree que llegaremos a una sociedad donde planificar las finanzas sea tan normal como ir al médico o al dentista?
Creo que estamos en ese camino, aunque todavía queda recorrido. Cada crisis económica acelera la toma de conciencia, y cada vez más personas entienden que su futuro financiero no puede depender solo del sistema o de la inercia.
Planificar las finanzas acabará siendo un hábito normal porque responde a una necesidad básica: dormir tranquilo. Igual que nadie cuestiona una revisión médica preventiva, llegará un momento en el que revisar la salud financiera será un acto de responsabilidad cotidiana.
“El futuro será de quienes planifican, no de quienes improvisan”
¿Cree que el mayor riesgo financiero hoy ya no está en los mercados, sino en las malas decisiones personales?
Absolutamente. El mercado es visible, la volatilidad se ve en los gráficos. Pero el verdadero riesgo suele ser invisible: decisiones mal planteadas, falta de planificación o confianza ciega en soluciones estándar. Muchas pérdidas patrimoniales no vienen de grandes crisis, sino de pequeños errores repetidos durante años.
Tomar decisiones sin entender fiscalidad, riesgos o plazos es mucho más peligroso que una caída puntual del mercado. Porque el mercado corrige, pero el tiempo perdido no vuelve. Hoy, más que temer a la volatilidad, deberíamos temer a la improvisación.
“El mayor riesgo financiero no es lo que hace el mercado, sino no saber por qué hacemos lo que hacemos”