La Semana
Madrid consolida su Semana Santa con récord de ocupación hotelera
El incremento del número de visitantes alcanza el 90 por ciento, impulsado por el aumento del turismo internacional
A punto de terminar una de las semanas con más visitantes del año, Madrid constata cómo el fervor atrae cada año a más personas. Los datos de ocupación hotelera así lo preveían y las perspectivas de la Comunidad se han cumplido. El incremento del número de visitantes alcanza el 90 por ciento, impulsado por el aumento del turismo internacional que, ante la situación geopolítica y la incertidumbre de la guerra, elige España como país seguro y Madrid como destino urbano de referencia. A ello se suma el turismo rural, con un 82 por ciento de ocupación, consolidando también el tirón de la sierra y los municipios de la región.
El consejero de Cultura, Mariano de Paco, avanzó la tendencia al alza de la región, con el turismo internacional en auge. Se trata de uno de los destinos de interior que compite con ciudades y regiones tradicionalmente turísticas en estas fechas, lo que refuerza su atractivo como opción cultural, gastronómica y de ocio. “El turismo en Madrid no es un problema sino una fortaleza”, remarcó el titular de Cultura.
Las procesiones atraen cada año a más visitantes, consolidando a la región como uno de los destinos más solicitados en estas fechas, similar al de algunas ciudades costeras, lo que confirma la desestabilización del turismo en Madrid. Y es que el crecimiento de visitantes ya no depende de una u otra estación del año. Madrid atrae visitantes de manera continua como destino urbano de referencia, si bien la Semana Santa ha convertido a la región en el centro de la fe, el recogimiento y el interés por conocer sus atractivos culturales y de ocio.
El centro de la capital se ha tornado esta semana en el escenario donde conviven la devoción, el bullicio, el silencio, la solemnidad y la tradición. Procesiones como la de Jesús de Medinaceli, el Cristo de los Alabarderos o el Nazareno “El Pobre” han recorrido las calles de la ciudad con miles de asistentes como testigos de un patrimonio espiritual que Madrid ha sabido exhibir.
El despliegue de seguridad ha sido extraordinario para absorber la enorme concentración de público. Más de 1.500 policías municipales, sanitarios repartidos por todas las zonas de mayor interés, refuerzo en Metro y la peatonalización de más de veinte calles en el centro y el barrio de Salamanca para facilitar el tránsito, especialmente el Jueves y Viernes Santo, donde los turistas tomaron Madrid y no sólo el centro. Barrios como Vallecas, Barajas o Carabanchel también han reforzado medidas al extender su programación para esta semana en la que la región roza el lleno total.
Alcalá, Chinchón, Daganzo, San Lorenzo del Escorial…han continuado la misma estrategia de atracción y Ayuso y Almeida han participado en procesiones y actos de cofradías. Presidenta y alcalde han desplegado una doble agenda: presencia en Madrid y escapada a Málaga. Ambos coincidieron en la ciudad andaluza para participar en la procesión de la Virgen de la Paloma, un vínculo histórico con Madrid que el propio Almeida mantiene desde hace una década. Allí la presidenta puso el foco en el turismo como motor económico y en la necesidad de cuidar la imagen exterior. Por ello, advirtió del daño que causan las incidencias en el transporte, en referencia a la paralización del AVE a Málaga y a los retrasos en los vuelos, sobre la “imagen del turismo” y su impacto en comercios y hostelería. A escasas fechas de la cita electoral en Andalucía, la presidenta insistió en que España debe proyectar “un país que funciona” ya que es “la imagen que damos ante el mundo”, advirtiendo de que España debe ofrecer fiabilidad en momentos de máxima afluencia.
Ayuso acompañó el traslado del Cristo de Mena y participó en la procesión de la Virgen de la Paloma junto con Almeida para reforzar el vínculo entre Madrid y Málaga, un “hermanamiento” histórico entre ambas ciudades reivindicado por el alcalde.
El popular ya había marcado el tono en Madrid al señalar la de 2026 como “una Semana Santa especial para la ciudad” y subrayar su creciente peso en el calendario turístico nacional. Lo hizo antes de que estallara un nuevo frente institucional entre la Delegación del Gobierno y el Ayuntamiento. Esta vez, a cuenta del operativo de la próxima visita del Papa a Madrid. Su Santidad aterrizará en junio en la capital, que ya se prepara para un dispositivo que institucionalmente se considera el más exigente desde la cumbre de la OTAN.
Los equipos del Consistorio y del Gobierno llevan trabajando semanas con “cordialidad”, según avanzó la vicealcaldesa, Inma Sanz, que después acusó al delegado, Francisco Martín, de “buscar permanentemente polémicas” para lograr protagonismo, utilizando precisamente la visita del Papa. Se refería al comunicado que envió Martín para la constitución de una mesa de trabajo interinstitucional donde se coordinara la logística y seguridad para la visita ante la “falta de respuesta” a las cartas enviadas con antelación a la presidenta y al alcalde. Sanz aseguró esta semana que llevan muchas trabajando con la organización y los Cuerpos de Seguridad y añadió que las reuniones que le importan “son las que hacen los técnicos”.
En la mesa de trabajo participaron representantes de la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid junto con los de los ministerios de Justicia y Presidencia, unas reuniones que se mantendrán con el mismo rigor técnico que hasta ahora, y no político que es lo que quiere “rentabilizar” el delegado, según denunció la número dos de Almeida, que avanzó el “éxito” del viaje del Pontífice a Madrid.