Patrimonio

Madrid restaura la Iglesia del Carmen y San Luis, a un paso de la Puerta del Sol

El inmueble, sito en la céntrica calle del Carmen, data del siglo XVII, y está declarado como Bien de Interés Cultural

Madrid restaura la Iglesia del Carmen y San Luis, a un paso de la Puerta del Sol
Madrid restaura la Iglesia del Carmen y San Luis, referencia de la Puerta del Sol Comunidad de Madrid

Un templo conocido por muchos madrileños que transitan por la Puerta del Sol o van de compras a la cercana calle de Preciados. Una iglesia que, sin embargo, requería un arreglo. De ahí que la Comunidad de Madrid culminase la restauración de las bóvedas y muros del crucero de la Iglesia del Carmen y San Luis, sita en la vecina calle del Carmen de Madrid. Esta intervención se incluye dentro del convenio entre la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte y la Provincia Eclesiástica de Madrid y forma parte de un proyecto para consolidar la estructura del edificio del siglo XVII, devolver al templo su aspecto original y mejorar la eficiencia energética.

En 2022 se han realizado obras por más de 350.000 euros y en 2023 se acometerán actuaciones presupuestadas en 410.000 euros. En la primera fase, se ha dado solución a patologías estructurales del crucero y se ha recuperado la decoración de bóvedas y cornisas, tanto los volúmenes como las pinturas, devolviendo el color dorado a todas las molduras.

Detalle interior de la Iglesia del Carmen
Detalle interior de la Iglesia del Carmen Comunidad de Madrid

Destaca el descubrimiento de dos pinturas pertenecientes a la decoración original del convento, sendos escudos de la Orden del Carmelo Calzado, sostenidos por ángeles, y la restauración de los escudos correspondientes al Real Consejo de Indias, bajo cuyo patronato quedó el Convento en 1635, ordenando lo colores conforme a las investigaciones realizadas en paralelo a la ejecución de las obras.

Por otro lado, se ha actualizado toda la instalación eléctrica, dotando al inmueble de una nueva iluminación más sostenible y eficiente, a base de luminarias LEDS y con cuadro adaptado para la regulación en función de las necesidades de los actos que se realicen.

La segunda fase contempla nuevas actuaciones en el crucero, incluyendo el acondicionamiento del pavimento, y obras en sacristía y antesacristía. En todos los espacios se instalará un nuevo sistema de calefacción y refrigeración bajo el solado. La iglesia, declarada como Bien de Interés Cultural (BIC), cuenta con planta de cruz latina, y posee capillas laterales adornadas por bienes muebles de importante valor.

Vista interior de la Iglesia
Vista interior de la Iglesia Comunidad de Madrid

En este sentido, y respecto a estos trabajos, como apunta Pedro Pablo Caballero Rosales, del Área de Conservación y Restauración, de la Consejería de Cultura de la Comunidad de Madrid, "el crucero de la iglesia mostraba un aspecto bastante oscuro, por su falta de iluminación natural y el ennegrecido de sus paramentos por el paso del tiempo y el humo de las numerosas velas colocadas al pie del presbiterio. Se apreciaban fisuras y grietas en los paramentos del crucero, así como en la cúpula, pero hasta que no se colocaron los andamios y se limpiaron y se abrieron las fisuras, no se comprobó el grave y peligroso estado en se encontraba la cúpula y las bóvedas de los brazos del crucero". Una situación que describe de manera preocupante: "Se llegaron a descubrir grietas de hasta 10 cm de ancho, tanto en la cúpula como en los paramentos verticales. Algunas de estas patologías ya se empezaron a documentar en el siglo XVIII y la preocupación por las mismas. También la singular ornamentación de la cornisa se encontraba en mal estado con faltas y desprendimientos causados por las grietas, así como, muchos repintes en su dorado".

Con todo, tras acometer estos trabajos, Caballero Rosales apunta que "la actuación de mayor complejidad fue sin duda el cosido de todas las grietas con varillas de acero y fibra de vidrio, su consolidación y relleno mediante inyecciones de mortero de cal y el cosido del trasdós de la cúpula realizada en fábrica de ladrillo".

Los turistas y habituales de este relevante templo de Madrid notarán las mejoras de la segunda fase una vez concluyan estos trabajos de manera clara. "Cuando se finalicen las obras del crucero tras la fase prevista para este año -afirma Pedro Pablo Caballero-, el espacio habrá cambiado considerablemente al haberse recuperado los colores originales de sus paramentos, los dorados de la decoración y los colores de los escudos de sus singulares pechinas. En este momento, se puede apreciar la primera fase de esta restauración en su vista desde la nave, pues con la nueva y estudiada iluminación de LED, las bóvedas lucen ya su acabado original, resalta su altar mayor, el coro y los cuadros laterales".

Además, "tras la segunda fase de restauración del crucero, se retirará el panel colocado para la separación de las obras que ha permitido seguir con el culto en la iglesia. Será entonces cuando se muestre el mayor cambio al apreciar todo el espacio con el nuevo pavimento de mármol, el cual contará con un sistema de calefacción bajo el mismo, haciendo más agradable la estancia durante las celebraciones y los actos culturales. La generación del calor y frío mediante un sistema de aerotermia es una apuesta por sostenibilidad y permitirá una mayor eficiencia energética del templo". Por último, desde la Comunidad de Madrid afirman que "la linterna de la cúpula ha sido iluminada desde el bajo cubierta, lo que realza la altura del crucero y la hace visible, ya que al inicio de los trabajos no se apreciaba".

Orígenes del templo

Perteneció al antiguo Convento de Carmelitas Calzado fundado en 1573 bajo el patronato de Felipe II y su mandatario, Jacobo Trenci, apodado "El Caballero de Gracia". Las trazas se deben al arquitecto Miguel de Soria, que comenzó su construcción en 1611. A lo largo de los siglos ha sufrido numerosos avatares: saqueos por parte de las tropas napoleónicas, incendios, decretos de desamortización, demolición del convento con sus grandes claustros, ocupación por anarquistas durante la Guerra Civil, entre otros. Como consecuencia de todos estos hechos y de las grandes transformaciones de su entorno, el inmueble sufrió importantes movimientos estructurales, por lo que era necesaria su consolidación.