Prueba
Ebro s800, una solución frente a la crisis
Es un SUV de hasta siete plazas y motor híbrido enchufable, a un precio muy ajustado
La reciente guerra del golfo y sus consecuencias en la elevación de los precios de los combustibles han dado un nuevo impulso a las mecánicas híbridas enchufables que reúnen la ventaja de poder circular a diario en modo eléctrico y, por ello, visitar las gasolineras solo en casos de largos desplazamientos. Es el caso del Ebro S800, que añade a estas otras ventajas como su gran habitabilidad interior y su precio, a partir de treinta y tres mil euros, muy por debajo de la mayoría de los vehículos similares de la competencia. Aunque la tarifa puede crecer en las versiones Luxury. Y además, disfruta de las ventajas de su etiqueta 0.
Como sabemos, Ebro es una antigua marca española que ha renacido con el montaje de estos automóviles de origen chino que se terminan de montar en la factoría de la Zona Franca de Barcelona. Por ello, sus soluciones mecánicas son asimismo chinas. En este caso, los Ebro s700 y s800, en su versión híbrida enchufable, comparten la misma motorización compuesta por un motor de gasolina de 1,5 litros TGDi que se complementa con otro eléctrico. El primero rinde 143 caballos y, con la ayuda del eléctrico, llega hasta los 204 cv., con un par de 525 Nm. Comparten asimismo la caja de cambios automática.
Gracias a su batería de 18,3 kWh logra una autonomía en modo eléctrico de hasta noventa kilómetros, que son suficientes para cualquier desplazamiento diario, aunque se viva en las afueras de una gran ciudad. Conectándolo por la noche en un enchufe doméstico recupera la energía para el día siguiente y en horario de tarifa nocturna, que es otra ventaja. Contando con el motor de gasolina, la autonomía supera los mil kilómetros y sus prestaciones son las de un agradable y rápido coche de familia con tracción delantera y con una aceleración de 0 a 100 por hora en nueve segundos y una velocidad máxima de 180 por hora.
Su comportamiento en carretera es muy agradable para los desplazamientos diarios o viajes en carreteras de primer orden. Tiene un comportamiento típico de un tracción delantera y echamos de menos una mayor dureza en las suspensiones y una dirección algo más precisa. Detalles que no serán demandados por la mayoría de los clientes potenciales. Sí que sorprende positivamente su bajo consumo cuando utilizamos el motor de gasolina, ya que registramos una media de unos seis litros a los cien kilómetros, a pesar de que da en la báscula cerca de dos toneladas.
Es igualmente destacable su habitabilidad interior, ya que sus dimensiones no son exageradas para un coche que admite hasta siete plazas. Mide 4,72 metros de largo, por 1,86 de ancho y 1,70 de alto, mientras que su distancia entre ejes es de 2,71. Con estas medidas logra habilitar tres filas de asientos y siete plazas, además de un maletero de 889 litros, que se pueden ampliar hasta los 1.930 si abatimos los respaldos para dejar una superficie plana detrás de los asientos delanteros.
El interior presenta un nivel de terminación superior a lo que podríamos esperar en este nivel de precios. Plásticos bien ajustados, asientos confortables y amplios para poder viajar cómodamente personas de gran tamaño y una gran pantalla central con un avanzado sistema de conexiones que además son bastante intuitivas y no difíciles de acceder a ellas, como ocurre en algunos casos. Además de las habituales ayudas a la conducción, el S800 viene equipado con otros complementos como llantas de 19 pulgadas, datos de funcionamiento proyectados en el parabrisas (Head-up Display), retrovisores eléctricos, techo panorámico y un equipo de audio Sony que, con sus nueve altavoces, nos hace disfrutar de la música en el viaje. Como hemos señalado, el S800 ofrece una muy buena relación entre el precio de compra y lo que nos ofrece por ello.