Mercado
Lexus ES 2026: el arte de reinventar la berlina en clave eléctrica
La nueva generación está disponible con variantes híbridas y cien por cien eléctricas. Llegará a España en abril
En un tiempo donde la industria parece competir por ver quién grita más alto (más pantallas, más aristas, más centímetros) Lexus opta por su propia vía: bajar el tono, afinar el trazo y reivindicar la elegancia y la mejor tecnología como argumento. El nuevo ES, que llegará a España en abril de 2026, no es simplemente la octava generación de una berlina consolidada. Es una declaración de principios.
Durante más de tres décadas, el ES ha representado la interpretación japonesa del lujo ejecutivo: proporciones clásicas, confort sin estridencias y una calidad de rodadura que no necesita presentación. Cualquiera que haya conducido un Lexus sabrá a lo que me refiero. Ahora, en plena transición energética, la marca se atreve a hacer lo más difícil: cambiarlo todo sin que parezca que ha cambiado nada. El concepto que articula esta generación, que han denominado “Clean Tech x Elegance”, podría sonar a consigna de cara a la galería, pero en este caso funciona como una hoja de ruta real. Tecnología limpia, sí. Pero integrada, silenciosa, casi invisible. La electrificación no se presenta como ruptura con la gasolina, sino como evolución natural. El nuevo ES será el primero de su saga en adoptar una mecánica totalmente eléctrica, sin renunciar a variantes híbridas, y lo hará sobre una plataforma GA-K profundamente revisada para asumir este nuevo lenguaje técnico.
El nuevo ES contará con dos versiones eléctricas: el ES 350e con tracción delantera, que desarrollará una potencia de 224 CV / 165 kW, y el ES 500e con tracción total, con una potencia de 343 CV / 252 kW. Ambos se valen de los conocimientos de Lexus en electrificación avanzada para aprovechar todo el potencial de la nueva plataforma de arquitectura global GA-K de Lexus, incluidos los nuevos ejes eléctricos e-Axle, que integran la unidad de control de la energía y el transeje. Su nuevo diseño es ligero, con una estructura compacta que ayuda a optimizar el espacio en el habitáculo y el maletero. La batería de gran capacidad está situada bajo el suelo, lo que rebaja el centro de gravedad del vehículo y contribuye a una óptima estabilidad. En lo referente a la autonomía y el tiempo de carga para las variantes eléctricas del nuevo ES, atendiendo a los valores provisionales previos a la homologación definitiva, reflejan una autonomía de al menos 530 km (de acuerdo con el ciclo WLTP) y un tiempo de carga de 30 minutos en carga rápida desde el 10 al 80%. El ES 350e contará con una nueva batería de iones de litio de 77 kW de capacidad, capaz de impulsar el conjunto de 0 a 100 en 8,2 segundos.
El trabajo de diseño no partió de su antecesor. Y ahí reside una de las claves. El equipo liderado por Yahiko Kumai trabajó sobre una idea “superideal”, un ejercicio conceptual llevado hasta el límite antes de aterrizarlo en la realidad industrial a la hora de producirlo. No se trata de estirar una línea previa; se trata de redibujarla. Las proporciones, de hecho, se han estudiado bajo el prisma de la proporción áurea. Puede parecer un recurso casi académico, pero se traduce en algo muy tangible: equilibrio visual. El nuevo ES resulta más amplio, más asentado, con una distancia entre ejes que permite un espacio interior cercano al de un SUV, pero sin renunciar a la silueta de berlina. Y eso, hoy, es casi un gesto contracultural. El frontal mantiene la identidad Spindle Body, ahora reinterpretada en clave electrificada. La parrilla carenada no busca protagonismo; busca coherencia aerodinámica. Las ópticas en doble L, con tecnología LED, aportan una firma lumínica reconocible sin caer en la teatralidad. El conjunto es ancho, bajo, con una deportividad contenida. Más sugerencia que imposición.
En el perfil es donde el coche respira. La caída tipo fastback estiliza la figura y genera esa sensación de avance permanente que todo gran sedán debería transmitir. Una línea negra brillante, lo que ellos llaman “Lexus Signature Line”, recorre el lateral y reduce visualmente la altura, afinando el conjunto. No hay músculos innecesarios, pero sí tensión en las superficies, hombros marcados y una clara intención aerodinámica. La zaga, probablemente la parte más personal del modelo, culmina en una banda luminosa continua que integra por primera vez el logotipo Lexus iluminado. Es un gesto moderno, sí, pero ejecutado con sobriedad. El plano inclinado hacia el maletero aporta dinamismo y, al mismo tiempo, subraya un centro de gravedad bajo que refuerza su carácter. Dentro, el minimalismo no es una moda, sino una estrategia. El principio Clean Tech x Elegance se traduce en la eliminación del “ruido visual”. Superficies limpias, mandos integrados y una nueva banda interactiva, Lexus Invisible Tech, que oculta los controles cuando el vehículo está apagado y los revela con iluminación y respuesta háptica al activarlo. Tecnología que aparece cuando se necesita y desaparece cuando no.
El habitáculo sigue el concepto Tazuna, con todos los elementos orientados al conductor para minimizar distracciones. El cuadro digital de 12,3 pulgadas ofrece información clara y directa, mientras materiales como el bambú tratado con técnicas avanzadas de iluminación o el UltraSuede aportan textura y calidez. Aquí el lujo no se mide en brillo, sino en precisión. En un mercado dominado por la fiebre SUV, el nuevo Lexus ES reivindica la berlina como espacio de serenidad. No busca imponerse por volumen, sino por equilibrio. Y quizá ahí radique su mayor audacia: demostrar que, incluso en la era eléctrica, la elegancia sigue siendo una forma de vanguardia.