Cargando...
Client Challenge

Trucos

El truco casero para quitar una abolladura del coche que puede ahorrarte mucho dinero

Una ventosa, un poco de pegamento o un simple martillo de goma pueden ser suficientes para arreglar algunas abolladuras del coche. Siempre que el golpe sea leve, hay métodos caseros que permiten intentarlo sin pasar por el taller

Golpe en el coche istock

Una pequeña abolladura en el coche puede aparecer en cualquier momento: al aparcar, por un golpe en un parking o incluso por un descuido al abrir otra puerta. Aunque a primera vista parezca un daño caro de reparar, no siempre es necesario llevar el vehículo al taller.

Si el golpe es pequeño y está en una zona accesible, existen algunos trucos sencillos que pueden ayudar a recuperar la forma de la chapa sin gastar demasiado dinero.

Entre los métodos más habituales están herramientas como una ventosa, una pistola de pegamento o un martillo de goma. Son soluciones bastante simples que permiten corregir el golpe aplicando presión o tirando suavemente de la zona dañada.

Cómo arreglar un golpe sin ir al taller

Además, el coste suele ser bastante bajo. Por ejemplo, una ventosa puede encontrarse por menos de 20 euros, mientras que un kit de pistola de pegamento para reparar abolladuras suele costar entre 100 y 150 euros. En muchos casos, esta inversión resulta más barata que acudir directamente a un taller.

Uno de los métodos más conocidos consiste en colocar la ventosa en el centro del golpe y tirar con cuidado hasta que la chapa recupere su forma. Otra opción es utilizar un kit de pegamento caliente, que permite fijar una pequeña pieza sobre la abolladura y tirar después suavemente para corregir la deformación.

También es posible trabajar desde el interior de la pieza. Si se tiene acceso a la parte trasera de la chapa, algunos especialistas recomiendan calentar ligeramente la zona con un secador y aplicar pequeños golpes con un martillo de goma hasta que vuelva a su posición.

Eso sí, no siempre es buena idea intentar arreglarlo en casa. Cuando la abolladura es grande, el golpe es profundo o la pintura está dañada, lo más recomendable es acudir a un especialista en carrocería.

En esos casos, el precio de la reparación puede variar bastante. Para daños leves suele situarse entre 35 y 120 euros, aunque si es necesario repintar la pieza el coste puede subir hasta los 300 o 500 euros.

Por último, el seguro del coche también puede influir en la decisión. Si el vehículo tiene cobertura a todo riesgo, la aseguradora podría hacerse cargo del arreglo. Sin embargo, en golpes leves a veces no compensa dar parte, ya que la franquicia puede ser más alta que el propio coste de la reparación.