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A pesar del...

Esparta liberal

Fornis matiza el retrato totalitario de Esparta, donde hubo propiedad privada de la tierra, «incluso entre los hilotas»

Los elementos liberales existieron en Esparta, no en el sentido moderno de la libertad individual, que fue ahogada por el colectivismo, sino en el sentido de la limitación del poder. Por eso dice César Fornis que en la regulación política autoimpuesta por la elite, «el Estado lacedemonio tendrá particular éxito en la elusión de la tiranía» – «Esparta. Ciudad de la virtud y de la guerra», La Esfera de los Libros, 2025.

Llega a hablar este catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Sevilla de «Esparta y su régimen democrático». Situada en contexto, la afirmación parece razonable, porque había un poder dependiente del marco cívico, con lo que se llamó la «constitución mixta», merced a la cual el poder real se sometía al control de la Asamblea, los ancianos y en especial al de los éforos. En su libro anterior –«El mito de Esparta», Alianza, 2019– señala Fornis que Esparta no era totalitaria, existiendo un margen de actuación privada, ya sea en asuntos políticos, económicos o culturales, «bastante mayor del que se piensa». De ahí que no son pocos «los que han visto en este constructo ideal, en este fantasma político, un lejano precedente del sistema de checks and balances del mundo anglosajón».

Así fue reconocido desde temprano. Arquitas de Tarento recomendaba que «las leyes no deben ser grabadas en casas o puertas, sino en el corazón de los ciudadanos, igual que la bien reglada ciudad de Esparta»; Juan de Mariana «parafrasea los poderes limitados que ostentaban los reyes espartanos»; Licurgo encarnaba para Montesquieu «la excelencia normativa, cimentada en costumbres»; y Alberto Radicati di Passerano compara en virtud a Jesús y Licurgo, porque ambos querían «librar a los hombres de toda tiranía».

Fornis matiza el retrato totalitario de Esparta, donde hubo propiedad privada de la tierra, «incluso entre los hilotas», el igualitarismo no fue extremo, había comercio y herencias, también cultura, y el sistema educativo no fue completamente rígido, y los niños no eran arrancados por completo de la familia.

Hubo idealización, pero en los dos sentidos: «Desde la altruista y heroica muerte de Leónidas y sus trescientos elegidos en las Termópilas, Esparta quedó asociada para siempre también a la lucha por la libertad». En consecuencia, «la Esparta del nazismo es tan irreal como la Esparta de Platón».