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Quisicosas

Una guerra mundial y larga

Cierto complejo eurocéntrico exige bombardeos sobre París o Berlín para considerar mundial una guerra que implica a todos los emiratos, Líbano, Arabia Saudí, Irán y, por extensión, Irak, Siria, Jordania, Egipto y Yemen, sin contar Cisjordania y Gaza

Cuestión tan delicada como la longitud de una guerra no debiera ser objeto de especulaciones. Primero escribieron los más ingenuos que sería como el bombardeo de 12 días de junio pasado, después habló Trump de «cuatro o cinco semanas», ahora reconoce que puede alargarse meses. ¿Quién nos iba a decir que la guerra en Ucrania seguiría en marcha cuatro años después? Tampoco entiendo muy bien a los analistas que especulan con una «posible» guerra mundial. Cierto complejo eurocéntrico exige bombardeos sobre París o Berlín para considerar mundial una guerra que implica a todos los emiratos, Líbano, Arabia Saudí, Irán y, por extensión, Irak, Siria, Jordania, Egipto y Yemen, sin contar Cisjordania y Gaza. ¿Qué más guerra mundial quieren? En términos económicos, se ha cerrado el Estrecho de Ormuz e Irán amenaza con bombardear, desde Yemen, el paso de los buques por el Mar Rojo, así que ya estamos sufriendo todos las consecuencias. En cuanto a la duración –ojalá me equivoque– Irán no va a rendirse, de modo que su extenuación puede, en efecto, ser cosa de meses o años. Ya lo escribí aquí hace tiempo, Irán no es Venezuela, no sólo porque la oposición interna es débil y está mal organizada, sino porque el país está fuertemente estructurado en torno al ejército amplio y la administración sólida. Añádase que el ataque norteamericano es el leitmotiv más eficaz del régimen: como en España o Cuba, la mera mención del amigo USA exacerba los ánimos. Nadie ha olvidado la guerra Irán-Irak, ocho años de conflicto que han dejado muertos en casi todas las familias y que fue instigado por los Estados Unidos. Un país grande, con tantas minorías –muchas, cristianas– tiene todas las papeletas para desangrarse como una granada abierta en una guerra civil, con ramificaciones en todos los grupos terroristas de la zona. ¿Qué hará entonces EE UU? ¿Poner soldados en el terreno? Porque no queda otra. Estamos, desengáñense los lectores, ante otro Irak, otra Siria, donde todavía hoy hay combates e inestabilidad. La entrada de Arabia Saudí es una clave. Riad se ha reservado el derecho de responder tras los recientes ataques iraníes. Por primera vez Israel tiene la oportunidad de verse aceptado por todos los vecinos árabes y consolidarse como nación con acuerdos firmes. Pero para eso hay que eliminar el obstáculo de 92 millones de iraníes que, desde luego –si alguien sueña con eso– no van a aceptar otro Sha de Persia con la estela de corrupción y tortura dejada por el anterior. Entretanto, los países europeos ya se están viendo obligados a implicarse. Y ojo a Pekín, que ha encontrado en el descabezamiento de Venezuela e Irán un interesante modus operandi para hacerse con Taiwán. Y a ver quién le reprocha nada.