El trípode

Hoy: un atentado histórico

El almirante Carrero Blanco será el quinto de los presidentes asesinados por terroristas en 103 años; una trágica lista

Tal día como hoy de 1973, se produjo un atentado que costó la vida al presidente del Gobierno de España, Luis Carrero Blanco. Había sido nombrado por Franco apenas seis meses antes, y fue el único presidente que tuvo durante su mandato, ya que en su persona se unían la Jefatura del Estado y la del Gobierno. El almirante Carrero Blanco será el quinto de los presidentes asesinados por terroristas en 103 años; una trágica lista encabezada por el general Juan Prim en 1870, seguido de Antonio Cánovas del Castillo en 1897, José Canalejas en 1912 y Eduardo Dato en 1921. Aquel atentado está, pues, muy unido a la Historia de España y ha dado lugar a mucha polémica en relación a su «autoría intelectual», ya que sus autores materiales no hay duda de que fueron conocidos miembros de la banda terrorista ETA. Y que no pagaron nada por ese triple crimen, ya que murieron también el conductor del coche y el escolta que le acompañaban, y los etarras no llegaron ni a ser juzgados, y se acogieron además a la amnistía de 1977, aprobada por las Cortes Constituyentes elegidas tras las elecciones generales celebradas el 15 de junio. El debate en cuanto a esa autoría se basa en las diferentes opiniones existentes en cuanto a su motivación y la especial relevancia del lugar donde se produjo el atentado. Acerca de la motivación, la opinión se divide en torno a la importancia del papel de Carrero como persona de la mayor confianza de Franco, y que hubiera podido dificultar el tránsito hacia una democracia parlamentaria. Otra se fundamenta en la voluntad de Carrero Blanco de dotar a España de armamento nuclear propio, que se concretaba en el «Proyecto Islero», mientras una tercera lo atribuye a su negativa a ceder la provincia española del Sáhara Occidental a Marruecos. Por su parte, el lugar y la materialización del atentado no son ajenos a la polémica sobre esa autoría. Una bomba en un túnel excavado durante semanas bajo la calle que el presidente recorría cada mañana para asistir a misa en la Iglesia de los Jesuitas de la calle Serrano de Madrid, antes de acudir a su despacho en el Paseo de la Castellana. Y que está ubicada enfrente de la Embajada de EEUU. La cual, al parecer, no tuvo conocimiento alguno de esa obra tan cercana que los terroristas ejecutaban, al igual que los responsables de la seguridad del presidente. Que el secretario de Estado Henry Kissinger estuviera reunido dos días antes con Carrero Blanco en su despacho, cierra el círculo que explica el interrogante no resuelto –definitivamente todavía– respecto a aquella otra «autoría».