Sin Perdón
Los juristas Saiz y Puente contra Peinado
«Entiendo que quieran hacer méritos frente al líder, pero hay un exceso de nerviosismo y sobreactuación»
Me rindo. Ahora resulta que cualquier licenciado o graduado en Derecho es jurista. Durante siglos, este término se aplicaba a personas con una trayectoria académica y profesional brillante. Mi admirado Óscar Puente ha adquirido esa condición ejerciendo como abogado unos pocos años al igual que Elma Saiz que al poco de acabar la carrera entraba en 2003 en política. Por lo visto, no les basta con dar su opinión sobre el auto de procesamiento de Begoña Gómez, sino que tienen que asegurar que son juristas para que alguien crea que son expertos en la materia. En eso del Derecho ocurre como en Medicina. Cualquier abogado o médico puede tener una opinión superficial sobre un tema o enfermedad, pero lo importante es lo que digan los especialistas. A veces me preguntan sobre temas jurídicos e intento siempre ser prudente incluso de aquello que se encuentre dentro de mi ámbito docente. En la Academia de Jurisprudencia y Legislación se encuentran algunos de los mejores juristas de España, todos han publicado libros, artículos y superado oposiciones, pero no he escuchado a ninguno decir pomposamente que es un jurista. Saiz y Puente sufren el síndrome del impostor. Los dos saben que solo son abogados, algo muy respetable, y que no son juristas. Desde luego, no por falta de capacidad, ya que estudiaron en dos excelentes universidades como Navarra y Valladolid, sino por falta de tiempo para dedicarse al estudio y la investigación. Les sedujo la política y siguieron ese camino. Puente tiene una hermana que es una prestigiosa fiscal que ha conseguido un enorme respeto por su trayectoria profesional y trato personal. Estoy seguro de que el ministro hubiera superado una oposición si no le hubiera seducido la política. No sería uno de los mayores bocazas del sanchismo. Nunca he tenido en gran consideración a los abogados de partido o sindicato, que es la experiencia de Puente como jurista. El ataque contra Peinado es impresentable e injustificable. Y, sobre todo, es un gran error. Entiendo que quieran hacer méritos frente al líder, pero hay un exceso de nerviosismo y sobreactuación. Sánchez se equivoca permitiendo que esos dos portentos del Derecho actúen como palmeros analizando un auto que ni siquiera han leído. No me extraña la indignación en el Poder Judicial.
Francisco Marhuenda. De la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE)