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Pedro Sánchez descarta un superdomingo electoral
La idea tenía su atractivo para los socialistas que creen que, de esa manera, el batacazo en Andalucía de María Jesús Montero sería menor y que el PSC arrasaría en Cataluña en las generales y mejoraría en las autonómicas
Ray Ray Dalio, un multimillonario gestor de fondos de cobertura de éxito y filántropo estadounidense, defiende que el futuro es impredecible y que, por eso, «lo importante no es conocer el futuro, sino saber cómo reaccionar de la forma adecuada con la información disponible en cada momento». También fue uno de los primeros en advertir que Estados Unidos, con Trump en la Casa Blanca, se desliza hacia una autocracia y que «el orden mundial se ha derrumbado».
Pedro Sánchez podría ser el mejor ejemplo de la doctrina de Dalio sobre los mercados aplicada a la política. Hasta ahora, siempre ha sido capaz de «reaccionar de la forma adecuada –para sus intereses, claro– con la información disponible». La guerra en Irán es el último ejemplo, hasta el extremo de que, cuando parecía acabado, no solo le ha dado otra vida, sino que podría construir un relato y una estrategia que le permitan incluso ganar –gobernar es otra cosa– las próximas elecciones generales. Iván Redondo, el exprototipo de asesor que de alguna manera quiere volver, es el principal defensor de esa teoría, pero no el único.
Sánchez, redivivo, ya ha descartado la hipótesis –que alguien le puso sobre la mesa– de intentar un superdomingo electoral y hacer coincidir en primavera las autonómicas andaluzas con un posible adelanto de las catalanas y las generales. La idea tenía su atractivo para los socialistas que creen que, de esa manera, el batacazo en Andalucía de María Jesús Montero sería menor y que el PSC arrasaría en Cataluña en las generales y mejoraría en las autonómicas. La idea no era disparatada, pero sí muy complicada de instrumentar.
En primer lugar, por plazos legales, Sánchez no tiene garantías de poder convocar elecciones el mismo día que Juan Manuel Moreno en Andalucía. En segundo lugar, los indepes de Junqueras pueden impedir que Salvador Illa apruebe los Presupuestos, pero tampoco quieren elecciones ahora ni que, sobre todo, las autonómicas catalanas coincidan con las generales españolas, y Puigdemont y los suyos dirán lo mismo. Por eso, aunque Sánchez lo ha valorado, ha arrumbado la idea de un «superdomingo» y mantiene la de 2027 para los próximos comicios. Además, ahora cree que, por primera vez en años, con la guerra en Irán, el tiempo y las circunstancias juegan a su favor, porque él sí ha demostrado habilidad y capacidad para «saber cómo reaccionar de la forma adecuada con la información disponible», como sugiere Ray Dalio.
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