Sin Perdón
El regreso del Rey
«Sería una catástrofe que pasara el resto de su vida lejos del país que tanto ha querido»
A estas alturas es un disparate monumental que el rey Juan Carlos no regrese a España. Es un «exilio» autoimpuesto para ayudar a su hijo en el desempeño de sus funciones, que ha sido ejemplar, y que a estas alturas debería finalizar. Hay que establecer las condiciones para que ese regreso le resulte cómodo y, sobre todo, que sea el colofón a las funciones que desempeñó durante décadas. Ha pagado los errores que cometió en su vida personal que nada tienen que ver con la labor institucional que realizó y los grandes servicios que prestó a nuestro país. Desde que asumió la Corona tras la muerte de Franco hasta su abdicación, fue un jefe de Estado ejemplar que estuvo siempre a disposición de los diferentes gobiernos y al servicio de España. Es una de las figuras más importantes de nuestra Historia y desde el mismo momento en que se convirtió en Rey puso en marcha el proceso que conocemos como Transición. La desclasificación de los documentos secretos sobre el 23-F ha sido una medida muy positiva, aunque sea más que razonable preguntarse por qué en este momento. La trayectoria de Sánchez hace que no sea una pregunta baladí.
En cualquier caso, ha servido para confirmar, por enésima vez, que Don Juan Carlos impidió que el golpe fuera un éxito. Los documentos son muy claros al respecto, aunque los historiadores de medio pelo, los aficionados a las conspiraciones y los pseudohistoriadores seguirán insistiendo en sus teorías sin fundamento. En ellos se muestra su firmeza y su compromiso con la democracia que impulso desde 1975. Es bueno recordar que renunció a los poderes que le otorgaba el ordenamiento jurídico del franquismo, que buscó un presidente del Gobierno que pudiera pilotar el proceso y que estuvo ayudando a su consolidación tanto en España como en las gestiones que realizó en el extranjero. Esta impecable hoja de servicios, reconocida por todos aquellos que vivieron la Transición y el golpe de Estado, hace necesario que regrese a España y reciba, además, el reconocimiento que merecerá hasta el fin de sus días. España tiene una deuda con él y sería una catástrofe que pasara el resto de su vida lejos del país que tanto ha querido. Nació en el exilio y no puede seguir en él.
Francisco Marhuenda. De la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE)
