
Sin Perdón
Sánchez y el sueño de ser candidato perpetuo
«Entiendo que quiera ser vitalicio y disfrutar del poder que es lo que más le gusta en el mundo»
Conforme pasa el tiempo, más convencido estoy de que existe un virus en La Moncloa que trastorna el juicio de sus ocupantes hasta el extremo de creerse invencibles. La realidad es que ninguno ha tenido un superpoder y todos han acabado políticamente muy mal. Zapatero tuvo la lucidez de apartarse, para que la derrota correspondiera a Rubalcaba. En aquella época ya no eran mejores amigos y todavía recuerdo las cosas que me decía el tristemente desaparecido, que lo fue casi todo, ya que le faltó la presidencia del Gobierno. Hubiera sido un buen inquilino, porque, con sus aciertos y sus errores, era un hombre de Estado y un socialdemócrata. Es una lástima que Sánchez no se inspire en él y haya abrazado el deleznable populismo iberoamericano. Me parece muy bien que se coma el marrón de ser candidato, sufra una nueva derrota en las urnas y no pueda formar un «Frente Popular» para seguir en La Moncloa. Le quedarán los más fieles, como Tezanos, Marlaska, Puente y Conde-Pumpido, aunque dependerá de si le hace consejero de Estado.
Por supuesto, puede contar con la traición de aquellos que ya lo hicieron o no le apoyaron en las primarias, como Óscar López, Antonio Hernando, Patxi López y tantos otros que se pondrán a las órdenes de su sucesor. La vida sigue y a rey muerto, rey puesto. El refranero siempre es una fuente de sabiduría inabarcable. La fidelidad de los mercenarios depende de que se mantenga la retribución. Estoy de acuerdo con el líder del PSOE cuando afirma que «cuando me dicen que si merece la pena: merece la pena hasta 2027 y más allá». Es imposible encontrar un trabajo en el que pueda viajar a donde le dé la gana con el Falcon, vivir en un palacio, tener tres viviendas vacacionales a su servicio y gastos ilimitados. No conozco a ningún primer ministro de la UE que disponga de un chollo similar. Es cierto que hay multimillonarios en estas circunstancias, como los dueños de las tecnológicas que tanto critica, pero sus homólogos están sometidos a un control, transparencia y austeridad que no tiene nada que ver con lo que sucede en España. Por tanto, entiendo que quiera ser vitalicio y disfrutar del poder, que es lo que más le gusta en el mundo.
Francisco Marhuenda. De la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE)
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