Cargando...

Canela fina

El sanchismo resucita a Franco

«Marcelino Camacho, Santiago Carrillo, Pasionaria y Felipe González pasaron página, aceptando la Monarquía parlamentaria, la Monarquía de todos»

No fue neutral durante la Guerra Mundial. Envió a la División Azul a luchar en favor de los nazis. Mantuvo durante la contienda amistad con Hitler y Mussolini. Mientras Serrano Suñer estuvo en el poder, Franco encabezó un Estado fascista. Al eliminar a su ministro de Asuntos Exteriores, el dictador estableció en España una dictadura militar pura y dura. España se convirtió, en frase de Pedro Sainz Rodríguez (de la que, por cierto, se hizo eco Winston Churchill), en una nación ocupada por su propio Ejército. En febrero de 1945, los aliados encabezados por Roosevelt decidieron la eliminación de Franco en favor de la Monarquía de Don Juan al que exigieron un manifiesto condenando el régimen totalitario del dictador. El 14 de marzo de 1945, el hijo de Alfonso XIII publicó el manifiesto que le habían pedido. Muerto Roosevelt el 12 de abril, Truman se plegó al criterio de Churchill que temía una Monarquía débil en España, incapaz de contener a Stalin. Los aliados prefirieron una España franquista al riesgo de una España estalinista. Franco se consolidó en la Guerra Fría y se permitió recibir en Madrid vestido de militar al presidente Eisenhower que llevaba traje civil. Me cuesta mucho ser objetivo al juzgar a Franco que me persiguió como a una rata y terminó enviándome al exilio. El 21 de julio de 1966 escribió en su diario: «Luis María Anson es el mayor enemigo del régimen» (Franco, de Franco Salgado-Araujo, pág. 478).

Franco no murió suicidándose como Hitler sobre una Alemania devastada ni colgado de los pies como Mussolini. Se mantuvo en el poder cuarenta años y falleció respaldado por un sector caudaloso del pueblo, con 9.000 alcaldes franquistas, cuarenta gobernadores civiles y cuarenta militares a su lado, una Iglesia incondicional, aparte de Tarancón, Martín Descalzo y algunos más, un ejército, salvo Valiño y Díez-Alegría, como una piña junto a él y un empresariado cercano.

Conforme a la política de Don Juan III, durante cuatro décadas, Juan Carlos I, bien ayudado por Torcuato Fernández-Miranda, desmontó el franquismo y estableció en España la democracia pluralista plena. Marcelino Camacho, Santiago Carrillo, Pasionaria y Felipe González pasaron página, aceptando la Monarquía parlamentaria, la Monarquía de todos.

Lástima que Zapatero y Sánchez decidieran ganar la guerra civil al dictador fallecido y lo que han conseguido es resucitarlo, reverdeciendo a algunos partidos. ¡Qué error, qué inmenso error el del sanchismo frentepopulista!