Sin Perdón

El sanchismo, sobre todo, una agencia de colocación

«Los sueldos y otros privilegios garantizan una ciega lealtad al Líder Supremo del movimiento»

Es una de las características más relevantes del movimiento sanchista. El cuerpo ideológico actual es la izquierda radical y populista, siguiendo la estela del decadente modelo de sus partidos amigos en Iberoamérica. El sórdido escándalo protagonizado por Ábalos, Koldo, Aldama y Cerdán, los cuatro mosqueteros de las cloacas, es solo la punta del iceberg de la sistemática colocación de amigos y dirigentes del partido. El exministro y su compinche fueron más allá, incluyendo a las prostitutas a las que estaban aficionados. Me imagino que se preguntaron por qué pagarlas de su bolsillo cuando podían asaltar la caja del ministerio o colocarlas en empresas públicas. La realidad es que el brutal crecimiento de los nombramientos discrecionales, tanto en la presidencia del Gobierno, los ministerios y el sector público empresarial, no ha sido para dar un mejor servicio a los ciudadanos, sino para garantizar el apoyo de miles de dirigentes del PSOE a Sánchez. Estoy convencido de que no existe ninguno que no cobre del Estado. Los sueldos y otros privilegios garantizan una ciega lealtad al líder.

Me pregunto por qué no se crea una comisión de investigación para analizar el sector empresarial e institucional, para mostrar a la opinión pública la realidad de estos años. La ausencia de vidas profesionales previas, no me voy a referir solo a unas oposiciones, hace que la vida de gran parte de los políticos y las políticas socialistas sea muy precaria. En este momento tienen una actividad bien retribuida y han de mantener una familia. La pérdida del favor del líder comporta pasar al sector privado, donde la experiencia política no cuenta con una valoración positiva. El otro día, un conocido me decía que no había querido trabajar con las empresas cotizadas y estuve a punto de contestarle que no le habrían fichado. Es lo que les sucedía a los cuatro mosqueteros; pido disculpas a D’Artagnan y sus amigos por utilizar este símil, porque nadie en su sano juicio querría tenerlos cerca. La única opción que tenían eran los chanchullos. Por supuesto, hay alguna excepción, pero cuando se habla de que no hay casi ningún crítico en el PSOE, es bueno recordar que hay miles de estómagos agradecidos que dependen únicamente de la generosidad del Líder Supremo del movimiento.

Francisco Marhuenda. De la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE)