La situación
¡Súbanse los salarios!
«España no debería estar por debajo de la media europea en el nivel de sus salarios. Pero ese problema no se resuelve al estilo chavista»
En plena borrachera de su poder, allá por el año 2010, Hugo Chávez se dio un paseo por Caracas, emitido en directo por televisión, preguntando por determinados edificios –dedicados a uso comercial y oficinas de empresas– y dando a gritos la orden «¡exprópiese!». La escena quedó en el recuerdo de los propietarios que perdieron su inversión, y quedó para la historia como el ejemplo de en qué se estaba convirtiendo Venezuela bajo el régimen chavista.
Las leyes democráticas que, por suerte, rigen en España ponen límite a que un gobernante caiga en la tentación de lanzarse a una vorágine de ese tipo, aunque en ocasiones aparece algún ramalazo. Por ejemplo, cuando el presidente del Gobierno emite mensajes electoralistas, como pedir «a la patronal que cumpla su parte, que paguen más; que vayamos a un aumento generalizado de los suelos». Es una especie de «¡súbanse los salarios!».
Cuando las cosas van mal –como ahora en las urnas–, una estrategia habitual es buscar un enemigo facilón, y Pedro Sánchez ha decidido que sean los empresarios. Pero en una economía moderna, no comunista, los salarios suben de forma natural cuando se cumplen determinadas condiciones. Por ejemplo, España está por debajo de la media europea en productividad (en PIB por hora trabajada); tenemos un menor peso de sectores con alto valor añadido; hemos invertido históricamente menos que otros países en I+D; hay un exceso de fiscalidad, gastos administrativos, complejidad normativa y burocracia; una gran proporción de microempresas, autónomos muy debilitados y pymes con poca capitalización, que no pueden asumir determinados costes estructurales… Estos y otros factores frenan la inversión y dificultan eso que pide el presidente, y que sería muy deseable: un «aumento generalizado de los sueldos».
La reflexión es pertinente, en términos de país, porque España no debería estar por debajo de la media europea en el nivel de sus salarios. Pero ese problema no se resuelve al estilo chavista, con un «¡súbanse los salarios!», sino con medidas efectivas, no populistas, que faciliten la creación de empleo del alto valor añadido que, a su vez, mejore sustancialmente la productividad. Un círculo virtuoso.
