El trípode
El PP vuelve a ganar pese al sanchista “No a la guerra”
El PP sale reforzado de esta serie de elecciones autonómicas liderando la oposición al sanchismo. Con la cooperación necesaria -y obligada- de Vox
Con la atención general centrada -con evidente y fundamentada preocupación- en la evolución del conflicto en Irán, las elecciones autonómicas en Castilla y León la devuelven transitoriamente al ámbito nacional. Han sido las terceras elecciones de estas características en menos de tres meses y la incógnita principal previa estaba basada en conocer si el PP y Vox serían capaces de gestionar una victoria que todas las encuestas sin excepción -incluidas las de Tezanos- vaticinaban. Además de comprobar si el ascenso de Vox se confirmaba y en particular accediendo a la cota, casi mítica, del 20% de los votos Y por parte del PSOE y la coalición “progresista”, y ahora “pacifista y antiodiodista”, comprobar el impacto de su campaña del “No a la guerra”, que en 2004 provocó -con el 11 M- la llegada de Zapatero al gobierno. Los resultados obtenidos confirman el acierto general de los pronósticos con una clara victoria del PP con 33 escaños que con los 14 de Vox ya sumarían 47 procuradores, aumentando los 44 de la suma conseguida en las anteriores elecciones de 2022. Y con 5 por encima de la mayoría absoluta que ha pasado a ser de 42 escaños al aumentar en un escaño la composición de las Cortes que ahora es de 82 procuradores. En cuanto al “No a la guerra” ha sido la pancarta con la que Sánchez pretendía frenar a la derecha y la “ultraderecha”, y los resultados prueban que ha funcionado solo para que el PSOE haya absorbido los dos escaños que tenía la extrema izquierda repartidos entre uno de Podemos y otro de los Comunes (IU- Sumar), que se convierten en extraparlamentarios sin ningún procurador electo. En cuanto a Vox ha aumentado su % y un escaño más, pero en Extremadura subió 6 escaños y 7 en las recientes de Aragón. Y no ha conseguido la cota deseada del 20%, pagando quizás su agitada desestabilización interna, con la última expulsión de un cualificado representante de su núcleo fundador. “No hay mal que por bien no venga”, y ha aumentado la esperanza de conseguir una gobernabilidad estable entre el PP y Vox en las tres autonomías de Extremadura, Aragón y Castilla y León. Y que esas autonomías tengan ya un gobierno votado por los actuales electores. Así como acabando con el espectáculo de estos últimos días de campaña centrados en un enfrentamiento compitiendo por ganar a su considerado rival inmediato y directo. Y que ese acuerdo sea antes del mes de junio con las previstas elecciones en Andalucía. El PP sale reforzado de esta serie de elecciones autonómicas liderando la oposición al sanchismo. Con la cooperación necesaria -y obligada- de Vox.