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Colas kilométricas en la frontera: por qué miles de franceses cruzan a Euskadi para llenar el depósito

Una diferencia de precio en el combustible que incluso esta comenzando a mover fronteras

Colas kilométricas en la frontera: por qué miles de franceses cruzan a Euskadi para llenar el depósito EUROPAPRESS

Las estaciones de servicio del País Vasco vuelven a registrar colas de vehículos con matrícula francesa, un fenómeno que se ha intensificado en las últimas semanas. La razón es simple: repostar en España sigue siendo notablemente más barato que hacerlo al otro lado de la frontera, una diferencia que, según medios franceses citados por Xataka, puede llegar a superar los 20 céntimos por litro en el caso del diésel.

El atractivo principal para los conductores franceses es el tipo impositivo más bajo que aplica España a los carburantes. Mientras Francia mantiene una carga fiscal más elevada, en España el IVA reducido y la estructura impositiva permiten que el precio final sea más competitivo. Este diferencial convierte a las gasolineras vascas en un destino recurrente para quienes viven cerca de la frontera o viajan con frecuencia.

En municipios como Irun, Behobia o Hondarribia, las colas se extienden a lo largo de varias calles, especialmente los fines de semana. Algunos establecimientos han tenido que reorganizar accesos y reforzar personal para gestionar la afluencia. Comerciantes locales aseguran que hay días en los que “la mitad de los clientes son franceses”, y que muchos llegan con depósitos casi vacíos para maximizar el ahorro.

El desplazamiento de franceses a España para repostar no es reciente, pero se ha intensificado desde que los precios del combustible en Francia se estabilizaron en niveles altos tras la crisis energética. Incluso cuando los carburantes bajan en ambos países, la diferencia fiscal mantiene a España como la opción más económica.

El descuento del IVA español, un imán para el repostaje transfronterizo

Según Autobild, muchos conductores franceses planifican sus viajes para repostar exclusivamente en España, aprovechando que el IVA aplicado a los carburantes es inferior al francés. Para quienes viven en zonas limítrofes, el ahorro anual puede ser significativo, especialmente para trabajadores transfronterizos o familias con varios vehículos.

El flujo constante de vehículos franceses no solo beneficia a las gasolineras: comercios, bares y supermercados cercanos también notan un aumento de clientes. Algunos municipios fronterizos han visto cómo esta afluencia se convierte en un motor económico adicional, aunque también genera problemas de tráfico y saturación en horas punta.

Para muchos franceses, recorrer varios kilómetros hasta Euskadi es rentable incluso teniendo en cuenta el gasto en combustible del trayecto. La diferencia de precio por litro, multiplicada por depósitos de 50 o 60 litros, supone un ahorro inmediato.