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Bilbao
Igual que visitar Reino Unido: así es el barrio bilbaíno inspirado en las ciudades jardín inglesas que pocos conocen
Su singularidad resalta en su arquitectura, distanciándose de la tradicional estética de ladrillo de la ciudad
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Bilbao es una ciudad que se reinventa constantemente, pero aún conserva rincones que sorprenden incluso a quienes la conocen bien. Uno de ellos es Irala, también llamado Iralabarri, un barrio residencial que destaca por sus casas de colores y su estética británica, muy distinta a la imagen industrial que tradicionalmente se asocia a la villa. Aunque en los últimos años se ha vuelto viral en redes sociales, sigue siendo un lugar poco presente en las guías turísticas.
El origen del barrio se remonta a comienzos del siglo XX, cuando la zona era todavía un paisaje de huertas y caseríos. El impulso definitivo llegó con Juan José Irala, fundador de la fábrica Harino Panadera, que decidió promover una colonia obrera para sus trabajadores. Su idea fue más ambiciosa que la de otras empresas de la época: proyectó una urbanización completa, con calles, viviendas y servicios propios.
La iniciativa cristalizó en 1916, año en que se inauguró el barrio. En apenas una década, Irala pasó de menos de 200 habitantes a casi 3.000, gracias a la construcción de viviendas, una escuela, un economato, una iglesia y hasta una línea de tranvía que conectaba con el resto de la ciudad.
Arquitectura inglesa en pleno Bilbao
La singularidad de Irala está en su arquitectura. Los arquitectos Federico de Ugalde, Enrique Epalza y Pedro Peláez diseñaron un conjunto inspirado en el modelo británico de ciudad jardín, un concepto que buscaba mejorar la calidad de vida en entornos industriales mediante viviendas bajas, jardines y espacios comunitarios.
Las casas adosadas de las calles Kirikiño, Baiona y Zuberoa —con fachadas de colores, tejados inclinados y pequeños patios— son hoy la imagen más reconocible del barrio. Su estética recuerda a zonas residenciales inglesas y contrasta con el ladrillo y la verticalidad del Bilbao tradicional.
Además de sus viviendas, Irala conserva elementos que explican su pasado. El edificio original de Harino Panadera, inaugurado en 1902, sigue en pie y está declarado Bien Cultural. Actualmente alberga dependencias públicas y un pequeño museo con maquinaria restaurada.
También se mantiene el caserío Torre Urizar, cuyos orígenes se remontan al siglo XVI, y que permite entender cómo era la zona antes de la industrialización. La iglesia de San Luis Beltrán y la cercanía de la plaza de toros de Vista Alegre completan el mapa histórico del barrio.
Un futuro en transformación
Según el Ayuntamiento de Bilbao, Irala ha atravesado distintas etapas: expansión industrial, decadencia y, ahora, un proceso de renovación que incluye la rehabilitación de las viviendas higienistas y proyectos urbanísticos que conectarán mejor el barrio con Rekalde y otras zonas cercanas.
Irala se encuentra a unos 20 minutos a pie del centro, aunque el tramo final es en pendiente. Desde Vista Alegre, las primeras casas de colores están a solo seis minutos. Una vez allí, lo ideal es recorrer el barrio sin prisa y dejarse llevar por sus calles más fotogénicas, que han convertido este rincón en un fenómeno viral.
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