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Salud

Alerta por el chikungunya: la enfermedad tropical que podría expandirse por casi toda Europa y golpear con fuerza a España

Tal y como recogen sus autores en la revista especializada Journal of the Royal Society Interface, el estudio concluye que el virus puede transmitirse a temperaturas 2,5 ºC más bajas de lo que se pensaba hasta ahora

Alerta por el chikungunya: la enfermedad tropical que podría expandirse por casi toda Europa y golpear con fuerza a España istock

Una enfermedad tropical dolorosa, el chikungunya, podría propagarse por gran parte de Europa a través de mosquitos, según advierte un nuevo trabajo científico.

Tal y como recogen sus autores en la revista especializada Journal of the Royal Society Interface, el estudio concluye que el virus puede transmitirse a temperaturas 2,5 ºC más bajas de lo que se pensaba hasta ahora. Este dato, unido al aumento generalizado de las temperaturas en el continente y a la expansión de su vector —el mosquito tigre (Aedes albopictus)—, apunta a que la enfermedad podría circular de manera endémica en buena parte de Europa entre julio y agosto, y entre mayo y noviembre en las regiones meridionales.

Un virus más resistente al frío de lo estimado

La investigación es la primera que analiza el potencial epidemiológico del chikungunya teniendo en cuenta cómo influyen las temperaturas ambientales en el periodo de incubación del virus dentro del mosquito. Además, cruza este dato con el rango de competencia del vector, es decir, las temperaturas en las que el mosquito puede sobrevivir, reproducirse y mantener poblaciones estables.

Este aspecto resulta clave para comprender la transmisión. Cuando un mosquito pica a una persona infectada, el virus entra en su aparato digestivo y necesita un tiempo de incubación antes de llegar a la saliva del insecto, desde donde puede transmitirse a otro ser humano. Para que exista transmisión endémica, la temperatura ambiente debe permitir que ese periodo de incubación sea más corto que la vida media del mosquito.

El equipo investigador, perteneciente al Centro de Ecología e Hidrología del Reino Unido (UKCEH), ha analizado datos de 49 estudios previos sobre el virus en mosquitos tigre. Con esa información estimaron los tiempos de incubación a lo largo de distintos rangos térmicos. El resultado muestra que el virus puede ser viable a partir de los 13 a 14ºC. Esto implica que las infecciones podrían producirse en España, Portugal, Italia y Grecia durante más de seis meses al año, y entre tres y cinco meses en Bélgica, Francia, Alemania, Suiza y otra docena de países europeos.

Hasta ahora, se consideraba que el umbral mínimo de viabilidad se situaba entre los 16 y los 18ºC, por lo que este nuevo cálculo amplía tanto las áreas geográficas como los periodos anuales con riesgo de transmisión sostenida.

El impacto del calentamiento global

Tradicionalmente, los inviernos fríos en Europa habían limitado la expansión del mosquito tigre y del propio virus, cuya presencia se concentraba sobre todo en regiones tropicales y subtropicales. Sin embargo, el incremento acelerado de las temperaturas en el continente —más rápido que en otras partes del mundo— ha favorecido que en los últimos años se detecte actividad de este mosquito incluso durante todo el año en zonas del sur de Europa.

Este escenario ha incrementado la preocupación no solo por el chikungunya, sino también por otras enfermedades transmitidas por el mismo vector, como el dengue. De hecho, los investigadores del UKCEH advierten de que en los próximos años podrían registrarse brotes cada vez más importantes en Europa, a medida que el calentamiento global reduzca el “cortafuegos” natural que hasta ahora había contenido su expansión.

El chikungunya fue identificado por primera vez en Tanzania en 1952 y desde entonces ha afectado a millones de personas cada año en áreas tropicales. La infección provoca dolor articular intenso y prolongado, puede resultar altamente incapacitante y, en determinados casos —especialmente en niños pequeños y personas mayores—, llegar a ser mortal.

Además, sus efectos pueden prolongarse en el tiempo. Algunas estimaciones señalan que hasta un 40% de los afectados continúan sufriendo artritis o dolor articular severo cinco años después de haber contraído la enfermedad.