Investigación
Un algoritmo revela el riesgo de infarto a través de mamografías rutinarias
La técnica podría incorporarse a los programas de cribado sin coste adicional y ayudar a salvar millones de vidas al año
La inteligencia artificial (IA) está abriendo una puerta inesperada en la prevención de las enfermedades cardiovasculares al permitir que una prueba tan habitual como la mamografía pueda servir no solo para detectar el cáncer de mama sino también para anticipar problemas de corazón en millones de mujeres. Todo esto sin necesidad de someterse a nuevas pruebas ni añadir radiación ni coste adicional ya que la clave está en la capacidad de los algoritmos para identificar y medir los depósitos de calcio que se acumulan en las arterias mamarias y que aparecen en las imágenes de rayos X que se toman de forma rutinaria en los programas de cribado de cáncer de mama.
Una investigación de la Universidad Emory de Atlanta, publicada en la revista European Heart Journal muestra que este calcio visible en las mamografías constituye un marcador temprano del endurecimiento arterial, un proceso silencioso que aumenta el riesgo de infarto de miocardio insuficiencia cardíaca, ictus y muerte prematura y que suele pasar inadvertido en las mujeres ya que ellas continúan siendo diagnosticadas y tratadas más tarde que los hombres, pese a que la enfermedad cardiovascular es su principal causa de mortalidad
El equipo, dirigido por el radiólogo Hari Trivedi, pretendía comprobar si la inteligencia artificial podía identificar este calcio de forma automática y convertir esa información en una herramienta fiable de predicción del riesgo cardiovascular. Para ello analizaron las mamografías de 123.762 mujeres que no tenían una enfermedad cardíaca conocida y clasificaron el nivel de calcificación en cuatro categorías que iban desde ausencia total hasta calcificación leve moderada o grave comparándolo después con la evolución clínica real de las pacientes a lo largo del tiempo.
Cuanto más calcio, mayor riesgo
Los resultados dibujaron un patrón muy estable: cuanto más calcio aparecía en la mamografía, mayor era la probabilidad de que la mujer sufriera un problema cardíaco grave en los años siguientes. Así, las mujeres con calcificación leve tenían alrededor de un 30% más de riesgo de padecer un evento cardiovascular importante mientras que en el caso de calcificaciones moderadas el riesgo superaba el 70%. Cuando el calcio era intenso y claramente visible en las imágenes, el riesgo se duplicaba o incluso triplicaba. Lo más llamativo es que este efecto se mantenía incluso en mujeres menores de 50 años, un grupo tradicionalmente considerado de bajo riesgo, y también al ajustar factores como la diabetes o el tabaquismo.
Además, estudios complementarios han demostrado que la relación entre la cantidad de calcio y el riesgo cardiovascular es prácticamente lineal, hasta el punto de que cada milímetro cuadrado adicional de calcificación puede aumentar entre un 2 y un 3% la probabilidad futura de sufrir un infarto, un ictus o insuficiencia cardíaca, lo que convierte a este indicador en una pieza valiosa para la prevención y para la intervención temprana.
Salvaría millones de vidas al año
La integración de esta tecnología en los sistemas sanitarios no exigiría cambios estructurales porque bastaría con incorporar el análisis automatizado a los programas de mamografía ya existentes.
Los investigadores ya preparan un ensayo clínico para establecer las mejores estrategias de implantación y los protocolos de notificación, ya que consideran que esta doble utilidad de la mamografía podría convertirse en una de las innovaciones más efectivas en salud femenina de los últimos años. Su implantación permitiría transformar una prueba conocida y ampliamente aceptada en una herramienta que aporte información que hoy se está desperdiciando, y que podría salvar miles de vidas cada año.