Muere
El cáncer que sufrió Xisco Quesada con 28 años casi siempre se detecta después de los 60
El fallecimiento del joven influencer mallorquín reabre el debate sobre un tumor silencioso, difícil de detectar y con una de las supervivencias más bajas
“Con enorme tristeza queremos comunicar que Xisco ha fallecido”. Así anunciaba su familia la muerte de Xisco Quesada, el joven mallorquín de 28 años que había compartido durante meses su lucha contra un cáncer de páncreas con metástasis. Futbolista y padre de dos hijos, había creado en Instagram una comunidad de más de 354.000 seguidores, donde relató sin filtros su diagnóstico, su boda en el hospital apenas 48 horas después de conocer la noticia y su tratamiento en la Clínica Universidad de Navarra.
Su historia ha vuelto a poner el foco en uno de los tipos de cáncer más agresivos y silenciosos que existen. No es habitual que el cáncer de páncreas aparezca antes de los 40 y su edad media de aparición suele rondar los 60 años. Por eso el fallecimiento de Xisco ha vuelto a poner el foco en un tumor que, aunque poco frecuente en jóvenes, crece en incidencia y continúa siendo uno de los más difíciles de diagnosticar a tiempo.
Otros hombres conocidos han luchado contra el cáncer de páncreas. De manera reciente, el actor estadounidense Jimmy Shaw, conocido por sus papeles en series españolas como La que se avecina (Matthew), Cuéntame y El Ministerio del Tiempo, falleció en octubre de 2025 a los 59 años, tras convivir con la enfermedad durante tres años.
Qué es el cáncer de páncreas y por qué es tan agresivo
El cáncer de páncreas se origina cuando las células del páncreas —órgano situado detrás del estómago y clave en la digestión y el control de la glucosa— comienzan a crecer de forma descontrolada.
Según los datos más recientes de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), en España se diagnosticarán 10.405 nuevos casos durante el año 2026. Aunque no figura entre los tumores más frecuentes, en los últimos años se observa un ligero pero constante incremento en las tasas de incidencia en ambos sexos.
Además, se encuentra entre los más letales, solo por detrás del cáncer de pulmón y de colon. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo sitúa entre las principales causas de muerte por cáncer. La razón es clara: suele detectarse tarde.
Más del 50% de los casos se diagnostican cuando ya existe metástasis, es decir, cuando el tumor se ha extendido a otros órganos, como ocurrió en el caso de Xisco. La supervivencia a cinco años ronda el 10% en estadios avanzados, aunque mejora considerablemente cuando se detecta en fases iniciales y puede operarse.
Un tumor que suele dar la cara demasiado tarde
Uno de los grandes problemas del cáncer de páncreas es que apenas da síntomas en fases tempranas. Cuando aparecen, pueden incluir:
- Dolor abdominal o lumbar persistente
- Pérdida de peso inexplicada
- Ictericia (color amarillento en piel y ojos)
- Náuseas o pérdida de apetito
- Diabetes de aparición repentina en adultos
El problema es que muchos de estos signos se confunden con molestias digestivas comunes. Por eso no existe, de momento, un programa de cribado poblacional como ocurre con el cáncer de colon o de mama.
¿Está aumentando en jóvenes?
Los casos en personas menores de 40 son poco habituales, lo que hace que historias como la de Xisco generen un fuerte impacto social. Los especialistas coinciden en que la incidencia global está aumentando ligeramente debido al envejecimiento de la población, sin embargo, no se ha producido un incremento masivo en jóvenes como sí ocurre en el cáncer colorrectal o con el cáncer de mama.
Por otro lado, los expertos sí advierten de que ciertos factores de riesgo sí están creciendo en población joven, como obesidad, diabetes tipo 2, tabaquismo, dietas ricas en ultraprocesados o sedentarismo.
Además, el componente genético representa entre el 5% y el 10% de los casos, pero cobra especial importancia cuando hay antecedentes familiares directos.
Investigación y acceso a tratamientos
Durante su enfermedad, Xisco denunció públicamente las dificultades para acceder a determinados tratamientos cuando la esperanza de vida estimada es limitada. Incluso impulsó un crowdfunding para financiar su terapia y apoyar la investigación que recaudó 700.000 euros en 24 horas.
En los últimos años, la investigación en cáncer de páncreas se centra en terapias dirigidas, inmunoterapia, medicina personalizada según perfil genético y nuevas combinaciones de quimioterapia. Aunque los avances son más lentos que en otros tumores, los oncólogos insisten en que la supervivencia ha mejorado progresivamente en la última década gracias a tratamientos más personalizados.
La historia de Xisco Quesada ha puesto rostro joven a una enfermedad que, en la mayoría de los casos, se asocia a edades más avanzadas. Su decisión de compartir cada paso convirtió el dolor en conciencia y abrió una conversación necesaria sobre un tumor que, aunque poco frecuente en personas de 20 o 30 años, sigue siendo uno de los grandes retos de la oncología actual.