
Drogas
El CBD revierte parte del daño provocado por el alcohol en el cerebro en desarrollo, según un estudio en ratones
Este compuesto del cannabis "arregla" alteraciones cerebrales causadas por el alcohol prenatal en animales, pero los científicos advierten de que no debe interpretarse como invitación a la automedicación

El cerebro en desarrollo es como arcilla húmeda: sensible a cada presión y vulnerable a cada golpe. Ahora, un nuevo estudio sugiere que el cannabidiol (CBD), un compuesto de la planta Cannabis sativasin efectos psicoactivos, podría ayudar a suavizar algunas de las huellas que deja el alcohol cuando esa arcilla aún no se ha endurecido. La investigación, realizada en ratones, apunta a que el CBD revierte alteraciones emocionales y reduce la vulnerabilidad a la adicción asociadas al trastorno del espectro alcohólico fetal en ratones.
El trabajo ha sido liderado por investigadores del Instituto de Neurociencias, un centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Miguel Hernández de Elche, con la colaboración del IATA-CSIC y la Universidad de Turku (Finlandia). Los resultados se han publicado en la revista Biomedicine & Pharmacotherapy.
Según el estudio, el tratamiento con CBD "normaliza la conducta emocional y la vulnerabilidad a la adicción" en animales expuestos al alcohol durante la etapa perinatal, con efectos especialmente claros en las hembras. Además, actúa como un jardinero invisible en el intestino: restaura de forma "muy significativa" el equilibrio de la microbiota intestinal, favoreciendo un perfil asociado a una mejor salud.
Un aviso claro: ciencia, no automedicación
Los autores insisten en que se trata de un modelo preclínico en animales. "En ningún caso estos resultados deben interpretarse como una recomendación para automedicarse con CBD, ni mucho menos como una forma de contrarrestar los efectos del alcohol durante el embarazo", subraya Jorge Manzanares, investigador principal del estudio.
El mensaje es rotundo: el trastorno del espectro alcohólico fetal, principal causa prevenible de discapacidad intelectual en el mundo, solo puede evitarse no consumiendo alcohol durante la gestación.
Este trastorno aparece cuando el cerebro en formación entra en contacto con el alcohol en cualquier momento del embarazo. Sus consecuencias se extienden a lo largo de la vida: dificultades de aprendizaje, alteraciones emocionales, mayor riesgo de ansiedad y depresión, problemas en la regulación del comportamiento y, ya en la edad adulta, una mayor propensión a las conductas adictivas. Pese a su impacto social y sanitario, hoy no existe un tratamiento farmacológico que actúe sobre su raíz, solo intervenciones que alivian algunos síntomas.
El sistema endocannabinoide, en el centro del mapa
La investigación pone el foco en el sistema endocannabinoide, una red de mensajeros y receptores que ayuda a regular emociones, motivación, aprendizaje y respuesta al estrés. Estudios previos habían mostrado que este sistema queda profundamente alterado tras la exposición prenatal al alcohol. El CBD, conocido por sus propiedades neuroprotectoras, antiinflamatorias y ansiolíticas, actúa modulando esta red.
En el experimento, los ratones expuestos al alcohol durante el desarrollo mostraron comportamientos equivalentes a la ansiedad y la depresión. Solo las hembras, además, desarrollaron una mayor motivación por consumir alcohol. La administración temprana y continuada de CBD —desde el destete— normalizó los efectos emocionales en ambos sexos y eliminó, en las hembras, esa mayor inclinación hacia el alcohol, devolviéndola a niveles comparables a los animales sanos.
El eje intestino-cerebro: un diálogo constante
Otra de las claves del estudio es su atención al eje intestino-cerebro, una autopista de doble sentido por la que circulan señales neuronales, hormonales e inmunitarias. Los investigadores comprobaron que la exposición al alcohol provoca una disbiosis intestinal, un desequilibrio en la microbiota, y que el CBD es capaz de revertirla, recuperando la diversidad microbiana y potenciando bacterias asociadas a una mejor comunicación entre intestino y cerebro.
Los efectos, sin embargo, no fueron idénticos en machos y hembras, que parten de perfiles microbianos distintos. Los datos sugieren que parte de las diferencias de vulnerabilidad al trastorno podría originarse en el intestino más que en el cerebro, reforzando la idea de que el sexo es una variable biológica clave a la hora de diseñar futuras estrategias terapéuticas.
En conjunto, el estudio abre una puerta prometedora, pero todavía lejana. El CBD aparece como una posible herramienta para reparar algunos daños tempranos, no como un escudo preventivo. La ciencia avanza paso a paso, y este es uno dado en ratones. El mensaje de salud pública, mientras tanto, sigue siendo inequívoco: durante el embarazo, alcohol cero.
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