
Oncología
¿Qué debe comer si le diagnostican este cáncer?
Una investigación ha analizado qué tiene mayor impacto en el progreso de un determinado subtipo de cáncer: tipo de dieta, niveles elevados de glucosa o cetonas

La dieta juega un papel determinante en la prevención de diferentes tipos de cáncer. Frente al de mama, un estudio, publicado en la madrugada de hoy en "The Lancet Oncology", concluye que más de una cuarta parte de los años de salud perdidos por este tumor se deben a seis factores de riesgo modificables: el consumo elevado de carne roja, el tabaco, el alto nivel de azúcar en sangre, el alto Índice de Masa Corporal (IMC), el alto consumo de alcohol y el sedentarismo, siendo el consumo elevado de carne roja el que tiene un mayor impacto.
Pero si le diagnostican cáncer de mama, ¿qué debe comer para garantizar el mejor pronóstico?
Con el fin de responder a esta pregunta un equipo multidisciplinar de investigadores de la Universidad de Princeton, en EE UU, ha realizado un estudio para descubrirlo. Y han llegado a la conclusión de que una dieta rica en grasas acelera el crecimiento y la invasión de tumores de cáncer de mama.
Además, los efectos de una dieta rica en grasas tienen mayor impacto que los niveles de glucosa, insulina y cetonas en el cáncer de mama triple negativo.
Estas conclusiones han sido publicadas en la revista "APL Bioengineering", de AIP Publishing.
Los investigadores diseñaron un modelo tumoral utilizando un medio similar al plasma humano para recrear un microambiente más realista alrededor de los tumores. Esto les permitió replicar los efectos bioquímicos de los nutrientes de los alimentos. Como resultado, pudieron aislar nutrientes específicos y sus efectos, y examinar de cerca la reprogramación metabólica que ocurre en las células cancerosas.
Su estudio, titulado "La grasa promueve el crecimiento y la invasión en un modelo tumoral microfluídico 3D de cáncer de mama triple negativo”, se centró en el cáncer de mama triple negativo, un subtipo particularmente difícil de tratar con métodos estándar.
Así, de los tres subtipos de cáncer de mama existentes (luminal, triple negativo y HER2 positivo), el cáncer de mama triple negativo (CMTN) es el de peor pronóstico, el más agresivo y carece de terapias específicas, por lo que tiene, hoy por hoy, peor supervivencia.
Y no solo. El cáncer de mama triple negativo también tiene mayor probabilidad de metastatizar, es decir, viajar por el torrente sanguíneo y propagarse a otros órganos, lo que causa la mayoría de las muertes relacionadas con el cáncer de mama cada año.
Los investigadores examinaron cuidadosamente la estructura, el crecimiento y la propagación de las células cancerosas y cómo estas características difieren en cuatro condiciones dietéticas diferentes que pueden presentarse en el cuerpo humano: niveles altos de insulina, glucosa, cuerpos cetónicos y grasas.
Descubrieron que una dieta rica en grasas acelera el crecimiento y la invasión tumoral. También descubrieron que provoca un aumento de la enzima MMP1, que degrada la matriz extracelular y se asocia con un mal pronóstico.
Con sus resultados, los investigadores podrán aplicar su método a otros subtipos y escenarios de cáncer de mama.
“Adoptamos el enfoque de crear tumores idénticos modificados genéticamente y cultivarlos en condiciones que imitan la composición sanguínea de pacientes con diferentes dietas”, explica en un comunicado de la revista la autora Celeste M. Nelson.
“Esperábamos identificar condiciones dietéticas que ralentizaran el crecimiento tumoral. En cambio -continúa-, encontramos una condición dietética -una dieta alta en grasas- que aceleró el crecimiento tumoral”.
Estudios previos que han examinado la conexión entre la dieta y el crecimiento tumoral resultan insuficientes al no tener en cuenta la complejidad de los sistemas interconectados del organismo. La interacción entre el sistema inmunitario, los tejidos humanos implicados en el metabolismo y el microbioma de billones de microorganismos del cuerpo afecta el comportamiento de las células cancerosas.
Además, las células del cuerpo están bañadas por un fluido acuoso, llamado líquido intersticial (o tisular), que fluye continuamente alrededor de las células. Estudios previos que examinaron cómo los nutrientes de los alimentos afectan a los tumores han tenido dificultades para replicar el flujo constante de nutrientes alrededor de las células.
“Las células se cultivan típicamente en medios saturados de azúcares y otras sustancias bioquímicas en niveles que no coinciden con los observados en el cuerpo humano”, dice Nelson.
“Nuestro estudio demuestra que las células tumorales se comportan de manera diferente cuando se cultivan en medios con la misma composición bioquímica del plasma humano”, añade.
Los investigadores planean utilizar sus resultados para examinar más a fondo la compleja interacción entre las condiciones dietéticas y diversas terapias contra los tumores.
“Planeamos utilizar el mismo sistema y definir si los tumores responden de forma diferente a la quimioterapia al cultivarse en medios que imitan las diferentes condiciones dietéticas”, afirma Nelson. “Esto permitiría a los médicos recomendar qué debería comer un paciente si se le prescribe una terapia específica”, concluye.
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