Investigación
Una terapia combinada mejora la función autonómica en pacientes con ELA
La investigación, realizada por la Universidad Católica de Valencia, indica que se obtuvieron beneficios sostenidos durante cuatro meses y posibles efectos en la actividad muscular
Investigadores de la Universidad Católica de Valencia (UCV) han demostrado que una combinación del fármaco dutasterida con un complejo antioxidante liposomado (compuesto por curcumina y resveratrol) puede mejorar de manera significativa la función autonómica en pacientes diagnosticados con esclerosis lateral amiotrófica (ELA). El hallazgo procede de un ensayo clínico desarrollado por la profesora Rosa María Maset, cuyos resultados apuntan a nuevas posibilidades terapéuticas en un campo donde las opciones actuales siguen siendo muy limitadas.
La ELA, tercera enfermedad neurodegenerativa más frecuente en España -solo por detrás del párkinson y la demencia-, presenta una incidencia de entre dos y tres casos por cada 100.000 habitantes. Cada día se diagnostican en el país alrededor de tres nuevos casos, una cifra que subraya la urgencia de avanzar en tratamientos que frenen o modifiquen su evolución, todavía inexorable. Actualmente no existe ninguna terapia capaz de detener su progresión, lo que convierte en prioritario el estudio de nuevas estrategias.
Aunque se conoce principalmente por la destrucción progresiva de las motoneuronas que controlan el movimiento, la ELA también afecta al sistema nervioso autónomo, encargado de funciones involuntarias como la regulación de la frecuencia cardíaca. La variabilidad de dicha frecuencia es un marcador objetivo, no invasivo y cada vez más utilizado para evaluar el funcionamiento autonómico.
Un ensayo clínico con 51 pacientes
El estudio se desarrolló mediante un ensayo clínico aleatorizado y controlado con placebo en el que participaron 51 pacientes, distribuidos en dos grupos de características similares en edad y sexo: 38 hombres y 23 mujeres, con una media de edad entre 55 y 59 años. La intervención se prolongó durante cuatro meses, un periodo que buscaba equilibrar el seguimiento clínico con la rápida progresión habitual de la enfermedad, evitando una sobrecarga para los pacientes y sus cuidadores.
Durante este tiempo, los participantes siguieron el tratamiento asignado -la combinación terapéutica de dutasterida con el complejo antioxidante liposomado, o placebo- complementado con recomendaciones dietéticas. Para evaluar los efectos, se realizaron tres mediciones de la variabilidad de la frecuencia cardíaca mediante el sensor Polar H7, con registros de cinco minutos, así como estudios de elecromiografía en distintos grupos musculares para analizar la actividad eléctrica.
Los resultados muestran que los pacientes que recibieron la terapia combinada registraron una evolución más favorable en los parámetros de variabilidad de la frecuencia cardíaca que aquellos del grupo placebo, y que estos efectos se mantuvieron durante los cuatro meses de seguimiento. Además, el estudio detectó indicios de un mantenimiento funcional en la activación muscular, especialmente en extremidades superiores, un hallazgo clínico que requiere confirmación en ensayos posteriores con mayor tamaño muestral.
Aunque se trata aún de una línea de investigación incipiente, la propia UCV recuerda que los hallazgos ya han dado lugar a la publicación de tres artículos científicos en revistas internacionales, lo que consolida el interés académico en esta estrategia terapéutica y avala su potencial para futuros estudios, tanto en España como en el ámbito internacional.
Un futuro prometedor para nuevas terapias
El proyecto al que se adscribe este trabajo, Imcrela, se enmarca en investigaciones más amplias sobre el impacto de los polifenoles liposomados combinados con dutasterida en pacientes tratados con riluzol, el único fármaco aprobado actualmente para ralentizar modestamente la progresión de la ELA. Ensayos vinculados a esta línea -como el registrado en EudraCT 2021-001989-38, todavía en marcha en 2025- refuerzan el interés clínico por estos compuestos.
Para autora del estudio, esta investigación "abre nuevas líneas de trabajo y confirma que la variabilidad de la frecuencia cardíaca es una herramienta útil para el seguimiento de la ELA", aunque insiste en la necesidad de avanzar hacia ensayos de mayor escala y duración que permitan evaluar el impacto real de esta estrategia a largo plazo.