Consumo

Una doctora alerta sobre un aceite muy común en el supermercado: “Se vende como saludable, pero…”

El consumo de aceites de semillas vuelve al centro del debate tras la advertencia de una doctora, que cuestiona sus efectos y recomienda optar por alternativas como el aceite de oliva

Botellas con aceite de cocinar usado
Imagen de archivoDreamstime

La doctora Amara Aladel ha lanzado una advertencia en redes sociales sobre el consumo de los llamados aceites de semillas, como el de girasol, maíz o linaza, y recomienda sustituirlos por aceite de oliva virgen extra.

En un vídeo en TikTok, advierte de que estos aceites, muy habituales en productos ultraprocesados, se venden como saludables cuando, a su juicio, no lo son.

El mensaje no deja lugar a dudas: “Si tienes esto en tu cocina y lo estás consumiendo, que sepas que estás destruyendo tu salud”. Además, insiste en que “lo peor es que nos lo venden como saludable” y llega a calificarlos como “puro veneno inflamatorio”.

Los aceites de semillas bajo la lupa

Según explica, están en casi todo: galletas, salsas o comida preparada, lo que hace que se consuman mucho más de lo que parece sin que apenas seamos conscientes.

Su crítica se centra en lo que ocurre al calentarlos. “Cuando lo calientas, se oxida y genera radicales libres”, afirma. A partir de ahí, sostiene que ese proceso puede afectar al equilibrio hormonal y a la microbiota. En el texto que acompaña al vídeo, va un paso más allá y vincula el aceite de girasol con inflamación, toxinas y envejecimiento acelerado.

Frente a estos productos, propone un cambio claro: apostar por grasas como el aceite de oliva virgen extra, el ghee o manteca de pasto y el aceite de coco, especialmente para cocinar a altas temperaturas. “Tu cuerpo necesita grasa buena, no basura ultraprocesada. Haciendo este pequeño cambio mejorarás tu piel, el sueño y reducirás la inflamación”, concluye.

Más allá de esta advertencia, el aceite de oliva sigue siendo uno de los pilares de la dieta mediterránea. Organismos como la Fundación Española del Corazón destacan sus beneficios, como el aumento del colesterol HDL (bueno), la reducción del LDL (malo), el control de la hipertensión o la prevención de enfermedades cardiovasculares.