
Análisis
¿Ha innovado el Papa esta Semana Santa?
León XIV ha recuperado la tradición de presidir la ceremonia en San Juan de Letrán y lavar los pies a 12 sacerdotes de la diócesis de Roma

¿Ha introducido muchos elementos innovadores León XIV en su primera Semana Santa como pontífice?
No. Quizá el cambio más significativo tuvo lugar en la tarde del Jueves Santo. Francisco marcó una diferencia clave con respecto al resto de Papas. Jorge Mario Bergoglio continuó en Roma con su costumbre de celebrar el lavatorio de los pies en una prisión, visitando durante estos últimos años diferentes cárceles de Roma y llevando a cabo el rito con hombres y mujeres condenados, en unos casos migrantes, en otros, pertenecientes a otras religiones. León XIV ha recuperado la tradición de sus predecesores de presidir la ceremonia en San Juan de Letrán y lavar los pies a doce sacerdotes de la diócesis de Roma. En esta ocasión, todos eran presbíteros jóvenes recién ordenados.
¿Ha añadido algún matiz más personal en las diferentes ceremonias?
El elemento que ha introducido Robert Prevost ha sido el hecho de participar en la celebración de la Pasión del Señor sin zapatos. El Papa participó de la adoración del cruz en el día en el que se celebra la muerte de Cristo tan solo ataviado con unos calcetines blancos, como signo de humildad, de mostrarse descalzo ante un momento de especial sacralidad.
El Pontífice llevó cargando la cruz en el viacrucis celebrado en el Coliseo. ¿Era la primera vez?
No. Juan Pablo II solía recorrer todas las estaciones en la que se repasa la crucifixión de Cristo portando el madero hasta 1994, cuando sus condiciones físicas le impidieron continuar llevándola. A partir de ahí, sus sucesores, debido a su edad y a sus limitaciones de salud, no pudieron seguir su ejemplo. Benedicto XVI sí llevó la cruz en alguna estación y acompañó a los participantes en el recorrido dentro del Coliseo. Ahora León XIV, con 70 años y acostumbrado a practicar deporte a lo largo de la semana, sí ha podido completar todas las estaciones de la oración comunitaria.
Más allá de las celebraciones, ¿ha habido algo reseñable en su agenda estos días?
Sí. Sus constantes llamamientos públicos en favor de la paz y de denuncia de las guerras abiertas en el mundo se han correspondido con trabajo de despacho para intentar ser puente de diálogo entre las partes involucradas. El Viernes Santo, León XIV mantuvo dos llamadas telefónicas significativas. El Pontífice agustino telefoneó al presidente de Israel, Isaac Herzog, y al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski. A ambos les mostró la esperanza de que, con el compromiso y la cooperación de la comunidad internacional cesen las hostilidades lo antes posible y se alcance «una paz justa y duradera». A Zelenski le reiteró su compromiso de seguir colaborando para la liberación de presos, mientras que el líder ucraniano le invitó a visitar oficialmente el país. En el caso del presidente israelí, el Papa norteamericano le reiteró la necesidad de que se reabran todos los canales posibles de diálogo diplomático para poner fin al grave conflicto en curso en todo Oriente Medio.
Junto a estas dos llamadas, León XIV también ha supervisado la crisis abierta precisamente con el Gobierno israelí después de que, por primera vez en la historia, la policía impidiera al patriarca latino en Tierra Santa, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, entrar en la basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén para celebrar la misa de Domingo de Ramos argumentando motivos de seguridad. La situación generó un dislate diplomático de primer nivel que parece haberse estabilizado puesto que el purpurado católico sí pudo acceder al templo para presidir la celebración del Jueves Santo.
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