Italia

Del invento del 'mocho' a vivir en un palacio: la sorprendente historia del creador de Vileda

Aunque el inventor de la fregona fue el español Manuel Jalón, fue el italiano Sergio Cervellin quien desarrolló y popularizó el sistema de limpieza que acabaría comercializándose bajo la marca Vileda

Del invento del 'mocho' a vivir en un palacio: la sorprendente historia del creador de Vileda
Del invento del 'mocho' a vivir en un palacio: la sorprendente historia del creador de ViledaAlessandro VecchiWikipedia

Durante años, su invento formó parte de millones de hogares sin que nadie se preguntara quién estaba detrás. Hoy, en cambio, su historia vuelve a llamar la atención por un giro de lo más inesperado. Sergio Cervellin, el inventor del mocho de Vileda, es ahora el “castellano” de una antigua residencia imperial de los Habsburgo que compró en una subasta.

El empresario italiano, nacido en 1956, pasó de revolucionar la limpieza doméstica a convertirse en el responsable de la mayor residencia privada de Italia, el castillo del Catajo, situado en Battaglia Terme, a las afueras de Padua. Un edificio monumental con 365 estancias, 800 ventanas y más de 40.000 metros cuadrados de jardines, que recibe cada año a unos 50.000 visitantes.

De vendedor precoz a inventor de éxito

Cervellin comenzó a trabajar muy joven. Con solo 18 años ya era agente comercial y pronto empezó a desarrollar soluciones prácticas para el sector de la limpieza. De ahí surgirían dos de sus grandes éxitos: el mocho de Vileda y el sistema de limpieza tipo Swiffer, ambos convertidos en referentes mundiales.

Según ha contado en varias entrevistas, muchas de sus ideas nacieron de la observación cotidiana. Una de ellas, incluso, durante un vuelo intercontinental, dibujada a mano sobre una servilleta. Ese enfoque práctico lo llevó a fundar su propia empresa y a consolidarse como uno de los inventores más influyentes del sector.

El giro llegó casi por casualidad. Durante uno de sus viajes, Cervellin se topó con el castillo del Catajo, una imponente construcción renacentista vinculada históricamente a los Habsburgo. El edificio estaba en estado de abandono y había salido a subasta.

Una de las estancias interiores
Una de las estancias interioresCorriere della Sera

“Parecía un lugar condenado al olvido”, ha explicado. Aun así, decidió pujar. Lo consiguió por tres millones de euros, muy por debajo del precio inicial, y en 2016 recibió las llaves de una propiedad que llevaba décadas deteriorándose.

Desde entonces, ha dedicado buena parte de su tiempo y recursos a restaurarlo. El complejo alberga frescos del siglo XVI, amplios salones históricos y una de las decoraciones pictóricas más importantes del norte de Italia, obra del pintor Giovanni Battista Zelotti, colaborador de Palladio.

Lejos de convertirlo en una residencia privada, Cervellin optó por abrir el palacio al público y protegerlo de la especulación inmobiliaria. Hoy, el castillo del Catajo es un espacio cultural visitable, restaurado progresivamente y gestionado con una filosofía muy clara: conservar el patrimonio y devolverle su valor histórico.

No soy un hombre de cultura, pero siempre he querido hacer algo grande”, ha dicho en alguna ocasión. Una frase que resume bien el recorrido de quien pasó de vender productos de limpieza a preservar uno de los edificios históricos más singulares de Italia.