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Okupación

“No podemos ni entrar a por las fotos de mi padre”: La impotencia de una hija tras la okupación de la casa de su padre recién fallecido

Nuria denuncia en el programa "Y ahora Sonsoles" el doble drama que atraviesa su familia tras el fallecimiento del progenitor, cuya vivienda costera fue okupada semanas después del entierro, impidiéndoles recuperar los enseres heredados y los álbumes familiares que aún guardaba el inmueble

"No podemos ni entrar a por las fotos de mi padre" Canva / La Razón

El luto se ha transformado en una batalla legal y emocional para Nuria, quien ha visto cómo el hogar donde su padre pasó los últimos años de vida, situado a escasos metros del mar, ha pasado a estar habitado por una desconocida sin que la familia pueda ejercer posesión alguna sobre el espacio.

La hija del fallecido relató su calvario ante las cámaras del espacio conducido por Sonsoles Ónega, donde describió una escena que define como "una violación a nuestra intimidad".

La vivienda no se encontraba en estado de abandono, estaba vacía temporalmente a la espera de acometer unas reformas necesarias tras el deceso del anciano, una circunstancia que no ha evitado que terceras personas franquearan la entrada y se instalaran en el domicilio.

El descubrimiento se produjo hace aproximadamente un mes, cuando la familia se percató de que la puerta de acceso lucía un llamativo color blanco que no se correspondía con el estado original del inmueble.

Al aproximarse para indagar, Nuria se topó con una mujer en el interior que, según su testimonio, no mostró atisbo de vacilación. "Salió hecha una loba, con una autoridad y una impunidad...", declaró la afectada, evidenciando la frustración de quien se siente despojado no solo de un techo, sino de todo el legado sentimental que atesora la casa.

"No podemos ni entrar a por las fotos de mi padre", lamentó Nuria, enumerando entre los objetos bloqueados muebles con décadas de historia familiar, ropa antigua y fotografías que ahora resultan inaccesibles.

Una denuncia a la legislación

La impotencia expresada por Nuria deriva en una crítica directa al marco normativo que regula este tipo de situaciones. "No podemos entrar en nuestra casa, ¿me puede decir alguien cómo está hecha la ley?", inquirió visiblemente indignada durante su intervención en el programa de Antena 3.

La afectada insistió en que el inmueble, pese a no estar habitado de forma continua, conservaba todas las pertenencias acumuladas durante generaciones, lo que agrava la sensación de allanamiento moral.

La familia, que apenas ha tenido tiempo de procesar la pérdida del ser querido, se ve ahora inmersa en un laberinto burocrático para recuperar un espacio que consideran propio y, sobre todo, para rescatar esos fragmentos de historia personal que ninguna indemnización económica podría restituir.