Cargando...
Client Challenge

Opinión

El precio de ver al Papa

La fe también afecta a los emolumentos

Cristina López Schlichting larazon

Hay algunos hipócritas que se han rasgado las vestiduras porque los “espónsores” del viaje del Papa podrán saludarlo. Así como los americanos hablan sin rebozo de lo que ganan, a los españoles mencionar todo esto nos parece de mal gusto. Nos gustaría que el viaje del Pontífice no costase transportes, pantallas en las calles, escenarios multitudinarios, folletos, mochilas de peregrinos, pero la vida en la tierra es así de material. Según aporten financiación, empresas y benefactores tendrán derecho a asistir a audiencias o tener asientos preferentes en los actos. Nada raro si se piensa en la enorme cantidad de gente que saludará el Papa y una forma muy racional de repartir los gastos de manera que los fieles no carguemos con ellos en exclusiva.

Hay algo muy embustero en separar el dinero de sus fines. Como si creer nos convirtiese en ángeles incorpóreos. La fe también afecta a los emolumentos. Si ganamos sueldos, compramos, invertimos, estamos obligados a hacerlo de modo decente. Ayudar a los que no tienen, compartir y apoyar las buenas iniciativas es recomendable para todos, pero obligación del cristiano.

Uno de los gestos más expresivos de la misa es la colecta. Afirma que los bienes que recibimos no son nuestros, tan sólo un préstamo por el que seremos juzgados. A algunos les sobresalta que circule una cesta por el mismo templo en el que se reza y se alaba, pero alude exactamente a la unidad de vida de los creyentes. No hay nada fuera del amor de Cristo, tampoco el dinero.

Hay países (Portugal, Canadá) que han decidido financiar estatalmente la visita del Papa y está bien. No es así en España y tampoco hay razón para que todos sostengan el viaje, aunque es verdad que generará cien millones de beneficio a base de transportes, hostelería o merchandising. La Iglesia española ha optado por un modelo mixto, algunas comunidades van a apoyar los eventos y se pide a empresas y simpatizantes apoyo económico. Está muy bien.

Los que han pretendido insinuar que los obispos “venden” encuentros con el Pontífice revelan dos sesgos preocupantes. El primero, cierto ánimo de enfangar la visita y el segundo, una visión espiritualista de lo material, muy alejada de la Doctrina Social de la Iglesia. En los evangelios, Jesús alaba a la viuda que deja una miseria en el cepillo, porque es lo máximo que puede, lo mismo que recuerda que los tributos para el Templo son obligación de todos los judíos y hasta indica que los impuestos del César son del César. Cada vez me da más la impresión de que la Iglesia y la sociedad se van entendiendo mejor y van quedando al margen los que sólo hablan mal de los demás.