Irán
Revilla advierte de una "ola de atentados" y "10 o 15 años de inestabilidad tremenda" tras la muerte de Jamenei: "Es como si nos matan al papa en el siglo X"
El exdirigente cántabro vaticina un escenario de violencia prolongada y caos geopolítico una vez concluya el conflicto actual, trazando un paralelismo histórico con el fervor religioso medieval para ilustrar la magnitud del impacto que atribuye al vacío de poder en el mundo chií
Miguel Ángel Revilla ha dibujado un horizonte especialmente sombrío durante su intervención en el programa laSexta Xplica.
El que fuera presidente de Cantabria no se limitó a comentar la actualidad inmediata, también proyectó una advertencia que abarca la próxima década, señalando al fallecimiento del líder supremo iraní, Ali Jamenei, como un hipotético detonante de una era de convulsiones globales.
En su análisis, la desaparición de esta figura no supondría un punto final a las hostilidades, sino el pistoletazo de salida para una etapa marcada por la dispersión de la violencia y el desorden estratégico en Oriente Medio y sus aledaños.
"Cuando se acabe la guerra, vamos a asistir a un periodo de 10 o 15 años de una inestabilidad tremenda", pronosticó Revilla ante las cámaras.
Para el político, el final de las operaciones militares convencionales dará paso a un fenómeno migratorio masivo y descontrolado que, a su vez, actuará como caldo de cultivo para nuevas fracturas sociales en los países receptores.
Su argumentación no se queda en la mera especulación demográfica, sino que apunta directamente al resurgir del terrorismo de corte yihadista como principal válvula de escape.
"Además de los muertos que van a caer por el camino y de los desplazados que va a haber, van a crear tensiones en los países donde lleguen. Vamos a asistir a una ola de atentados", sentenció.
La comparación con el fervor del Medievo cristiano
Para dotar de un contexto comprensible al espectador occidental, Revilla recurrió a una analogía religiosa de gran potencia visual e histórica.
El expresidente cántabro equiparó el estatus de Jamenei entre la comunidad chií con el poder omnímodo que ostentaba el papado en la Europa de la Alta Edad Media. "Jamenei es el dios en la tierra de 80 millones de chiíes, de los cuales se acaba de publicar un dato, que es que el otro día había más de dos millones de chiíes apuntados a inmolarse por haber matado a su líder", advirtió.
La crudeza de su símil alcanzó su punto álgido al imaginar un escenario análogo en la historia del cristianismo. "Es como si en el siglo X nos hubieran matado al papa y hubiéramos salido todos a poner bombas", afirmó Revilla, tratando de ilustrar el nivel de fanatismo descentralizado que, a su juicio, podría desatarse.
En su visión, este fervor no se limitaría a las fronteras de Irán e Irak, territorios de dominio chií, sino que terminaría salpicando a la economía y la seguridad cotidiana de los ciudadanos europeos a través de la disrupción del tráfico marítimo en puntos clave como el estrecho de Ormuz.
"Todos los ciudadanos vamos a pagar esta tropelía de estos señores", concluyó, responsabilizando de las consecuencias futuras a la estructura de poder que orbita en torno a la figura del líder iraní fallecido.