
Hogar
El simple cambio en tu caldera que te permitirá ahorrar en calefacción en los días más fríos
El culpable, muchas veces, no es ni el termostato ni el aislamiento, sino la presión del agua en el circuito de calefacción

Con buena parte de España pendiente de avisos por frío intenso y mínimas muy bajas en varias zonas del interior, la calefacción vuelve a ser el gran motor del consumo doméstico. Y aunque la Tarifa de Último Recurso (TUR) ha arrancado 2026 con una rebaja, el gasto final del invierno se decide, sobre todo, por cuántas horas funciona la caldera y con qué eficiencia.
En ese contexto, hay un detalle técnico que suele pasarse por alto y que, cuando falla, se traduce en radiadores templados, duchas menos constantes y una sensación frustrante. El culpable, muchas veces, no es ni el termostato ni el aislamiento, sino la presión del agua en el circuito de calefacción.
La mayoría de calderas domésticas trabajan en un margen bastante concreto. Cuando el sistema está frío (sin funcionar desde hace horas), lo habitual es que la aguja o el indicador se mueva en torno a 1-1,5 bar; cuando está en marcha y el agua se calienta, la presión sube de forma natural, normalmente hacia 1,5-2 bar.
Si la presión cae por debajo de lo recomendado, la caldera puede funcionar de forma irregular o incluso pararse por seguridad.
El cambio que puedes hacer hoy
La parte práctica es sencilla: mirar el manómetro y comprobar si estás dentro de los valores normales. Algunos fabricantes y servicios técnicos sitúan el punto dulce en torno a 1,2 bar en frío, con un margen razonable arriba o abajo, y recomiendan revisar la presión periódicamente.
- Si está baja, suele deberse a falta de agua en el circuito y muchas calderas permiten reponerla mediante la llave de llenado (cada modelo la ubica de forma distinta, por eso conviene consultar el manual).
- Si está alta, lo prudente es esperar a que el circuito esté frío y, si hace falta, dejar salir algo de agua por un punto de vaciado (o un radiador, con mucha precaución). Si la presión se acerca a 3 bar, sube sola con frecuencia o gotea la válvula de seguridad, lo más sensato es llamar a un profesional.
Señales de que merece la pena mirar el manómetro
Sin necesidad de ser experto, hay síntomas muy comunes que justifican la comprobación:
- Radiadores que tardan mucho en calentar o se quedan tibios con la caldera funcionando.
- Agua caliente menos estable.
- La caldera hace ciclos cortos y frecuentes o muestra avisos relacionados con presión.
- Has purgado radiadores recientemente y no has revisado la presión después.
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