
Inteligencia Artificial
La apuesta de Donald Trump para impulsar la inteligencia artificial tiene un nuevo enemigo: el gobernador de Florida se opone a todo lo que tenga que ver con IA
Pese a compartir filas en el Partido Republicano la visión acerca de las implicaciones de la inteligencia artificial y la política que debe regir sobre ella son diametralmente opuestas entre ambos

Cuando se dice que la política llega a todos los rincones es por algo. Si se habla de economía, hay política detrás; al hablar de educación, más de lo mismo; sanidad, otro ejemplo más. Y la tecnología, guste más o menos a los investigadores y a las diferentes compañías, no se queda atrás.
De hecho, este año 2025 que está a punto de recibir su broche ha supuesto la constatación más clara de que tecnología y política parecen abocadas a ir de la mano. En especial todo lo referente a inteligencia artificial y la disputa geopolítica que dirimen Estados Unidos y China por ver quién acaba por tomar la delantera en una disciplina que se antoja clave en el futuro.
Con China a la vanguardia en materia energética, fundamental para alimentar los centros de datos donde se pulen los modelos de IA, Estados Unidos ha tratado de plantear respuesta a través de la Misión Génesis, su particular Proyecto Manhattan pensado para potenciar las áreas de ciencia, biotecnología, energía y defensa nacional mediante inteligencia artificial.
Ron DeSantis, opositor a las políticas de IA dentro de las filas de Trump
Los esfuerzos de la administración de Donald Trump por no perder ritmo en la carrera de la inteligencia artificial frente a China son evidentes pero se están encontrando con detractores dentro de sus propias fronteras. Es el caso del gobernador de Florida, Ron DeSantis, quien se ha mostrado en clara oposición a cuanto tiene que ver con inteligencia artificial por la incertidumbre de sus consecuencias a medio y largo plazo.
El hecho de que DeSantis, republicano como Donald Trump, muestre una posición tan contraria a la del Presidente de los Estados Unidos no deja de ser significativo. Además, su cargo como gobernador de Florida y su postura escéptica sobre la inteligencia artificial tiene una importancia adicional, dados los diferentes centros de datos que se proyectan en su estado, algo que está decidido a frenar durante 2026, último año de mandato que le resta dada la limitación temporal que rige los puestos de gobernadores estatales.
DeSantis ha puesto el foco de su crítica en los riesgos económicos y sociales del avance de la IA, como el posible desplazamiento masivo de trabajadores, el auge de contenidos falsos y la erosión de normas democráticas ante la falta de regulación, más que en batallas culturales tradicionales.
La última ocasión en que el gobernador de Florida mostró su postura fue durante un evento celebrado en Sebring el pasado 18 de diciembre y del que se hizo eco la publicación Político. En él, DeSantis defendió que la humanidad debe rechazar ciertos postulados tecnológicos “con cada fibra de nuestro ser.”
Alineado con la opinión pública mayoritaria de Florida
El enfoque de Ron DeSantis coincide con la mayoría de la población del estado que gobierna, en el que los ciudadanos ya ha mostrado en el pasado su oposición al desarrollo masivo de infraestructuras en Florida que pongan en peligro las reservas hídricas. Para el político, el alcance actual de la inteligencia artificial no justifica tales proyectos, en especial si se tiene en cuenta el riesgo que representan a la credibilidad institucional las informaciones erróneas y los 'deepfakes' que se pueden generar a través de IA y que según destacó pueden llevar a "una posible crisis existencial para el autogobierno."
El último de los puntos que llevan a Ron DeSantis a esa tesitura tan opuesta a la inteligencia artificial tiene que ver con la falta de transparencia por parte de las empresas que cuentan ya con ella, de tal modo que ha invitado a los legisladores estatales a imponer a las empresas la obligación de informar a los usuarios cuando estén interactuando con sistemas de inteligencia artificial, vetar el empleo de IA en servicios de terapia o apoyo en salud mental y reforzar la capacidad de los padres para supervisar y limitar el uso de estas tecnologías por parte de sus hijos.
De este modo Ron DeSantis trata de dejar claro que la política que gira en torno a la inteligencia artificial existe, pero no obedece a una disciplina de partido sino más bien a la cercanía del mandatario para con sus conciudadanos, aun a riesgo de ir en contra del mismísimo Donald Trump.
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